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LA CHICA DEL CUADERNO DE DIBUJO

 

LA CHICA DEL CUADERNO DE DIBUJO.

 

PROTAGONISTAS PRINCIPALES:

  • MICHAEL FORBES. Edad: 30 años.
  • ALYSON THOMAS/LANDRY. Edad: 22 años.
  • LEONARD SINCLAIR. Edad: 45 años.
  • DETECTIVE DE LA POLICÍA DONALD MYER. Edad: 43 años
  • AGENTE DEL F.B.I. DAVID ANDERSSON. Edad: 39 años.
  • REBECA SIMPSON (LA ANCIANA.) Edad: 80 años.
  • MARK DELANEY. Edad: 69 años.
  • AARON MATHEWS. Edad: 69 años.
  • TIMOTHY GREGOR. Edad: 68 años.
  • ANDREW SCHILLER. Edad: 70 años.
  • SEAN STUART. Edad: 27 años.
  • SANDY SMITH. Edad: 26 años.
  • LA CHICA DEL CAUDERNO DE DIBUJO. Edad: indeterminada.

 

  • De la escena 1 a la 6, la acción se desarrolla el mismo día, el 23 de septiembre de 1990, salvo la escena de flashback.
  • De la escena 7 a la 101, la acción se desarrolla el mismo día, el 24 de septiembre de 1990, salvo las escenas de flashback.
  • De la escena 102 a la 104, y última, se desarrolla el mismo día, el 25 de septiembre de 1990.

 

  • Itinerario de Sean: Danville-Savannah-Richmond-Washington-Baltimore.

Sinopsis: Historia sobre el alma de los Estados Unidos de América encarnado en una joven de 16 años, su vida y avatares a lo largo de varias décadas así como las diferentes conexiones que se establece entre ella y un abogado, un policía y una joven sin hogar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESCENA 1.

 

En una carretera. Escena exterior. Día.

Martes, 23 de septiembre del 2007. 07:00 de la mañana. Un coche está parado en medio de una solitaria carretera que atraviesa un extenso desierto. Mike sale del coche, se quita las gafas de sol, mira a su alrededor y, tras unos segundos, comienza a caminar por la carretera hasta adentrarse en el desértico paraje que le rodea.

 

 

ESCENA 2.

 

En el desierto. Escena exterior. Día.

 

Después de unos minutos caminando, se detiene. Mira hacia el horizonte. Entonces, a su espalda, escucha el sonido de algo que brota del suelo. Se da la vuelta y observa que hay una silla de madera. Se sube en ella y empieza a recordar algo que sucedió en aquel mismo lugar.

 

 

ESCENA 3.

 

En el desierto. Escena exterior. Día (Flashback.)

 

Marzo del 2002. Mike y una chica de largo cabello negro, enfundada en un largo y vaporoso vestido blanco, están de pie subidos ambos en la misma silla de madera y mirándose a los ojos. La joven aparta su vista de la de él para mirar a los lejos, señalando al lejano horizonte que se presenta ante ambos. Mike fija su visión también en aquel lugar que ella le indica, viendo ahora cómo una fila de individuos, cuyos rostros están difuminados, surgen de la nada, dispuestos a unos cientos de metros de donde ellos dos se encuentran. Detrás de esa primera fila de personas aparecen unas cuantas filas más, rellenando, poco a poco, el vacío que tienen enfrente. Él observa durante unos segundos a la gente sin apenas pestañear, con el rostro sorprendido pero sin mostrar ningún tipo de temor. Entonces, ella, al comprobar que Mike ha superado la prueba, le habla durante varios minutos, pronunciando palabras que resultan inaudibles. Tras esto, ella cierra los ojos, dándole a entender que es el momento de que se baje de la silla. Tras descender, ve que la joven sostiene ahora entre sus manos un cuaderno de dibujo. Estira el brazo para dárselo a Mike, el cual también dirige su brazo hacia él. Pero siente que está pegado al suelo, incapaz de moverse del lugar. Sus pies clavados en la arena le impiden dar el paso necesario para coger el cuaderno que la joven le ofrece. Intenta estirar más su mano pero le resulta imposible.

 

 

Observa ahora cómo la Chica del Cuaderno de Dibujo, subida en la silla y sosteniendo el cuaderno, se va alejando poco a poco, deslizándose sobre la arena y difuminándose entre los rayos de sol en dirección a la multitud de personas que están dispuestas a solo unos cientos de metros de donde él se encuentra. La chica desaparece. Mike desclava sus pies del suelo arenoso, notando que ya puede caminar. Corre hacia el grupo de personas pero éstas también desaparecen. Un haz de luz impacta en sus ojos, provocando que caiga al suelo y pierda el conocimiento.

 

 

ESCENA 4.

 

En el desierto. Escena exterior. Día.

 

 

Después de recordar lo sucedido, Mike abre los ojos. Baja de la silla y se sienta en ella. Tras unos segundos, empieza a escuchar el griterío de una multitud de gente que le envuelve por todos los lados. Pero no observa a nadie a su alrededor, escuchando solo el sonido de decenas de personas en torno a él. Entonces, llegan a su cabeza una serie de ráfagas de imágenes en las que se observa a la Chica del Cuaderno de Dibujo en una pequeña habitación acompañada de cuatro personas más. Mike presencia también cómo la mano de alguna de las cinco personas sostiene un revolver y dispara contra alguien de la habitación. Mike se levanta de la silla un tanto desconcertado por las imágenes que acaba de ver. Vuelve a mirar a su espalda, a su lado derecho, a su lado izquierdo, de frente. Pero nadie hay. Solo él. Retrocede unos pasos, alejándose de la silla, caminando por el desierto hacia la carretera, notando cómo el ruido de la gente se incrementa por momentos. Empieza a correr cada vez más deprisa.

 

 

ESCENA 5.

 

Es la carretera. Escena exterior. Día.

 

Mike llega a su coche. Se apoya en el capó, respirando con dificultad. Abre la puerta pero, antes de entrar dentro, observa que por la carretera un coche se divisa a lo lejos. Un coche que se acerca lentamente hacia donde el se encuentra.

 

 

ESCENA 6.

 

En el coche de Mike. Escena interior. Día.

 

Mike conduce el coche, atravesando el extenso desierto. Después de unos segundos, mira hacia ambos lados, observando cómo del árido suelo brotan súbitamente extensos campos de cultivo que reemplazan al desértico paisaje.

También reaparece un letrero en donde se puede leer: Columbus 20 KM. Mike observa por el espejo retrovisor que el coche que vio anteriormente se ha detenido y que una persona, cuyo rostro no resulta identificable debido a la gran distancia que separa a ambos, ha bajado del auto, permaneciendo, apoyado en el capó, impasible ante el cambio de paisaje que bruscamente se ha desarrollado.

 

 

ESCENA 7.

 

En una calle Washington. Escena exterior. Día.

 

 

Al día siguiente. Miércoles, 24 de septiembre del 2007. 10:00 de la mañana. Landry camina por una céntrica calle de la ciudad. Al llegar a la altura de un antiguo edificio de cuatro plantas, se detiene. Camina hacia el porche del edificio, atravesando un pequeño y descuidado jardín.

 

 

ESCENA 8.

 

En el porche del antiguo edificio de cuatro plantas. Escena exterior.

 

Landry se apoya en la pared, a unos metros de la puerta de entrada, esperando a que uno de los vecinos salga para poder entrar. Tras unos segundos esperando, un hombre de edad avanzada sale del edificio acompañado de un pequeño perro. En ese momento, Landry camina sigilosamente hacia la puerta, entrando antes de que se cierre y sin que el anciano se haya dado cuenta de nada.

 

 

ESCENA 9.

 

En un parque de Washington. Escena exterior. Día.

 

Mike está sentado en un banco, con sus gafas de sol puestas y la mirada fija en el suelo. A unos metros de él, un hombre camina lentamente hacia el banco. Viste una gabardina. Se sienta junto a Mike.

 

LEONARD

 

Hace un bonito día.

 

Mike no responde. Leonard mira a su compañero detenidamente.

 

 

 

LEONARD

 

Su viaje está a punto de terminar. Lo sabes, ¿verdad?

 

MIKE

 

Ella sigue recorriendo su camino. Ella decide cuando debe concluirlo y hasta que eso no suceda no debemos hacer nada más. Solo esperar.

 

LEONARD

Recuerda que yo también presencié lo mismo que tú. No deberías dejarme al margen. No es algo que se hagan los amigos entre sí.

 

Mike se levanta del banco.

 

MIKE

 

Ya nos veremos.

 

Se aleja unos pasos.

 

LEONARD

 

Landry ha vuelto.

 

Mike se detiene en seco en mitad del parque, girándose hacia Leonard, el cual también se levanta del banco.

 

LEONARD

 

Siempre pensé que no era una buena idea el que estuviese con nosotros ni el que le contaras cosas sobre todo esto. Suerte que al final me hiciste caso.

 

MIKE

 

¿Cómo sabes que ha vuelto?

 

LEONARD

 

Vino a visitarme.

 

Un gesto de incredulidad se atisba en el rostro de Mike al escuchar su respuesta.

 

 

 

MIKE

 

Imposible. Ella nunca iría a verte.

 

LEONARD

 

Sí que lo haría si fuera para preguntarme por el transcurrir de los acontecimientos. Teme volver a verte, Mike. ¿No crees que te pasaste un poco al meterla en ese lugar? Una cosa era alejarla de nosotros y otra muy diferente...

 

MIKE

 

Hasta la vista, Leonard

(aparta su mirada de la de Leonard y camina de nuevo, alejándose de él. Pero antes de abandonar el parque se gira de nuevo.)

¡Ah!, se me olvidaba. No creas que tengo la necesidad de contártelo todo. No somos tan buenos amigos.

Leonard le sonríe con un aire de indignación.

 

LEONARD

 

¿Por qué lo dices?

 

MIKE

 

Porque hay una diferencia sustancial entre lo que tú viviste y lo que yo pude vivir.

 

Leonard da unos pasos hasta situarse cara a cara con él.

 

LEONARD

 

¿Ah sí, Mike?, y, ¿cuál es esa diferencia?

 

Mike se quita las gafas de sol y le mira directamente a lo ojos.

 

MIKE

 

Ella me habló.

 

Mike se aleja de Leonard, dejando a éste con cara de asombro por lo que le acaba de confesar.

 

 

 

 

 

ESCENA 10.

 

En el coche de Sean. Escena interior. Día.

 

Sean conduce el coche, un bonito "Mustang" plateado, mientras que Sandy mira por la ventana, cayéndosele unas lagrimas. En el brazo izquierdo de él hay tatuado un águila de cabeza blanca, mientras que en su hombro derecho se puede apreciar una profunda herida. Ella le dice lo siguiente con aparente tono de enfado en su voz.

 

SANDY

 

¿Qué vamos a hacer ahora, Sean? ¡Dime!, ¿qué vamos a hacer? Todo esto no tiene ningún sentido. Es algo de locos. ¿Cuándo vino a verte y te contó todas esas tonterías?

 

SEAN

 

¡Cállate, Sandy!, por favor. Nunca te pedí que me acompañaras. Te dije que esto es algo que debo hacer yo solo.

 

SANDY

 

Decidí ir contigo para impedirte que lo hicieras, pero ahora sé que muestras más interés por las palabras que te dijo aquel hombre que por lo que yo te pueda decir para convencerte de que no sigas con esta locura.

 

Sean mira hacia la carretera para después llevarse la mano a la herida que tiene en el hombro, la cual emana sangre constantemente. Sandy observa cómo gotea la sangre por la chaqueta de Sean.

 

 

SANDY

 

Debemos parar, Sean. Tengo que mirarte la herida.

 

SEAN

 

No, seguiremos.

 

 

ESCENA 11.

 

En el antiguo edificio de cuatro plantas. En el salón de la casa de Mike. Escena interior.

Día.

 

Mike abre la puerta de su casa y entra dentro. Tira las llaves despreocupadamente sobre una pequeña mesa que hay en la entrada.

Se quita la chaqueta que lleva puesta y se acuesta en el sofá del salón, empezando a recordar algunos extractos de la conversación que mantuvo con Leonard en el parque, extractos relacionados con Landry. "...Siempre pensé que no era una buena idea el que estuviese con nosotros ni el que le contaras cosas sobre todo esto. Suerte que al final me hiciste caso..." "...Teme volver a verte, Mike. ¿No crees que te pasaste un poco al meterla en ese lugar?..."

 

Cierra los ojos, recordando el momento en que sacó a Landry del psiquiátrico donde él la metió.

 

 

ESCENA 12.

 

En un psiquiátrico situado en Baltimore. En un pasillo del segundo piso. Escena interior.

Noche (Flashback.)

 

Octubre del 2005. Mike camina sigilosamente por un pasillo, cruzando las habitaciones en las que están encerrados los pacientes del psiquiátrico, ayudándose de una linterna para poder ver mejor. Tras unos segundos caminando, se detiene ante la puerta número 27, en la cual cuelga un cartel en el que hay escrito un nombre: Alyson Thomas. Extrae de un bolsillo de su pantalón una ganzúa con la que consigue abrir la puerta muy despacio, evitando hacer ruido.

 

 

 

ESCENA 13.

 

 

 

En la habitación del psiquiátrico. Escena interior

.

Noche (Flashback.)

Entra dentro, dirigiendo el haz de luz de la linterna de un lado a otro por toda la habitación hasta que se detiene en un rincón en el que una chica esta sentada en el suelo, de espaldas a él y con el rostro apoyado en la blanca pared alfombrada. Mike se dirige hacia ella muy lentamente, apagando la linterna y dejándola encima de la cama que tiene al lado. Se agacha junto a ella, colocándole una mano en el hombro para que se gire y hablándole muy silenciosamente.

 

MIKE

 

Landry, Landry.

 

La joven, poco a poco, se da la vuelta, observando a la persona que tiene enfrente.

 

MIKE

 

He venido a buscarte.

Landry le mira con el rostro a punto de estallarle en lágrimas.

 

LANDRY

 

¿Crees que también ella espera algo de mi, Mike?

 

MIKE

 

Todo el mundo espera algo de alguien.

 

 

 

 

ESCENA 14.

 

En el salón de la casa de Mike.

Escena interior.

Día.

 

Un ruido procedente de la cocina despierta a Mike de aquel recuerdo. Se levanta y se dirige a ella.

 

 

 

 

ESCENA 15.

 

En la cocina de la casa de Mike. Escena interior. Día.

 

Mike observa que Landry está de pie, apoyada en una mesa y sosteniendo en sus manos una copa de vino.

 

LANDRY

 

Hola, Mike.

 

 

ESCENA 16.

 

En el salón de la casa de Mike. Escena interior. Día.

 

Mike y Landry caminan por el salón. Él se vuelve a sentar en el sofá mientras que ella permanece de pie, sosteniendo su copa.

 

MIKE

 

Si has regresado será solo porque crees que tengo noticias nuevas, ¿verdad?

 

 

 

 

 

LANDRY

 

He estado desconectada de este asunto durante demasiado tiempo y ahora necesito ponerme al día. Todo lo que me constaste sobre esa chica me marcó de tal manera que... No sabía cual iba a ser tu reacción si nos volvíamos a ver ni cómo iba a responder yo al verte de nuevo, así que decidí verme primero con él. Solo estuvimos hablando unos minutos, lo suficiente para entender que pronto se acabará todo. Pero no estoy aquí solo por eso, Mike.

 

MIKE

 

¿Ahora te interesa lo que diga Leonard? Él no sabe nada.

 

LANDRY

 

Por eso te necesita, al igual que yo.

 

Mike observa cómo Landry se bebe la copa de vino que sostiene entre sus finos dedos.

 

MIKE

 

Te veo mejor que antes pero espero que no te desmayes de nuevo.

 

LANDRY

 

Eso ya no ocurrirá más, te lo aseguro

 

MIKE

 

¿De verdad quieres saberlo?

 

Landry se da la vuelta, mirándole.

 

LANDRY

 

Nunca me lo contaste. Creo que ahora es un buen momento.

 

MIKE

 

¿Por qué es un buen momento?

 

 

 

 

LANDRY

 

Porque creo que en el fondo Leonard tiene razón, que todo se terminará muy pronto. Cuéntamelo, Mike. Puede que no tengamos otra oportunidad.

 

Mike cierra los ojos y empieza a recordar la primera vez que vio a la Chica del Cuaderno de Dibujo.

 

 

ESCENA 17.

 

En las fiestas de Carnaval de Nueva Orleans. En una calle. Escena exterior. Día (Flashback.)

 

Carnavales de 1972. Un niño pequeño, subido en unas cuantas cajas de madera amontonadas en el suelo, observa el tumulto de gente que se agolpa a ambos lados de la calle, las cabalgatas que desfilan ante sus ojos, las personas disfrazadas que se contonean ante el sonido de un música alegre y festiva, escuchando el sonido de la multitud con sus risas y juegos. Tras unos segundos, se lleva sus pequeñas manos a los oídos, intentando protegerse del estruendoso ruido. Desciende con mucho cuidado del graderío de cartón, posando sus pies en el suelo y abandonando el lugar, corriendo por la acera.

 

 

ESCENA 18.

 

En otra calle de la misma ciudad. Escena exterior. Día (Flashback.)

 

El niño esquiva con destreza a la gente que se agolpa en la acera hasta que se adentra en un pequeño callejón.

 

 

ESCENA 19.

 

En el callejón. Escena exterior. Día (Flashback.)

 

Se apoya en la fachada de una casa desde donde se percibe con una menor intensidad el sonido de la fiesta. Entonces, escucha, entre el griterío de la multitud, el sonido de los pasos de una persona que camina hacia la gente que se arremolina en la acera de la calle. El niño observa desde el callejón cómo aquella persona a la que pertenece el sonido de las pisadas aparece en escena, colocándose a unos pasos de la gente en el estrecho margen de acera donde aún es posible caminar. Una chica vestida de negro, de pelo largo y muy oscuro, que sostiene en sus manos un cuaderno de dibujo en el que realiza unos cuantos trazos.

 

El niño mira fijamente a la joven, sintiendo que es el único en el lugar que se ha dado cuenta de su presencia, pues todo el mundo parece estar más pendiente de la fiesta que se desarrolla a unos metros. Tras terminar el dibujo y guardarlo en su cuaderno, comienza a caminar por la apretada acera, desapareciendo entre la multitud.

 

 

ESCENA 20.

 

Mike sigue sentado en el sofá. Landry se ha sentado ahora junto a él.

 

LANDRY

 

Solo eras un niño. ¿Sentiste algo cuando la viste?

 

MIKE

 

No lo sé muy bien. Ella solo estaba dibujando lo que sucedía en la calle. Sé que escuche sus pasos entre el ruido de la gente cuando se acercó al callejón, pero no advertí nada especial. También recuerdo la manera en que movía su mano al dibujar. Sus trazos eran algo torpes y descuidados.

 

Ella se levanta, comenzando a caminar por el salón.

 

LANDRY

 

Durante todo este tiempo me has contado muchas cosas sobre ella. Recuerdo que una vez me dijiste que es una especie de trotamundos, que nunca permanecía más de un día en el mismo lugar salvo aquella vez en que conoció a ese grupo de hippies a finales de los sesenta, cuando cometió aquel crimen. Esa es la razón por la que la policía lleva buscándola durante todos estos años. Pero ellos no saben nada de lo que nosotros sabemos, ¿no es así? Ellos desconocen que ella ha permanecido durante todo este tiempo con su joven aspecto, sin haber envejecido ni un solo día.

 

MIKE

 

No sé lo que ellos pueden saber.

 

Landry se para frente a él.

 

 

 

 

LANDRY

 

Tú tienes la llave para resolverlo todo, para entender lo que ella nos quiere transmitir a través de su cuaderno, para entender el significado que tiene la presencia de todas esas personas que viste en el desierto. Lo que sabes ahora no es nada comparado con lo que te queda por conocer.

 

MIKE

 

¿Por qué de repente tienes tanto interés en esto?

 

LANDRY

 

Siempre lo he tenido. Desde la primera vez en que me constaste algo sobre ella.

 

MIKE

 

No sé lo que espera de mi, Alyson.

 

LANDRY

 

Alyson. Hace mucho tiempo que no escucho ese nombre

 

Camina en dirección a la puerta de salida. Mike se levanta del sofá.

 

MIKE

 

Quédate. No tienes por qué irte de nuevo. Recuerdo que una vez te dije que todo el mundo espera algo de alguien y yo todavía espero algo de ti.

 

LANDRY

 

No, ya no. Tú no necesitas nada de mi. Me lo dejaste bien claro. Adiós, Mike.

 

Landry abre la puerta y abandona la casa. Mike se dirige a la mesa donde ella ha dejado su copa. La coge y roza suavemente el borde de cristal en donde ha estampado la huella de sus labios. Recuerda cuando él y Landry se conocieron.

 

 

ESCENA 21.

 

Washington. En un autobús. Escena interior. Noche (Flashback.)

 

Julio del 2003. El autobús circula lentamente hacia las últimas paradas que le quedan por cubrir. Mike esta sentado en una de las primeras filas y Landry en la última. Él lee una revista de coches mientras que ella apura el alcohol que le queda en una botella de vino. El autobús se detiene. Landry se levanta y empieza a caminar por el pasillo hacia la salida. Le gotean unas cuantas gotas del espeso vino. Mike, entonces, observa las manchas de rojo oscuro que se desparraman en el suelo como gotas de sangre y el balanceo zigzagueante de la chica al caminar hacia la salida y bajarse del autobús. El conductor reanuda la marcha mientras que él observa desde la ventana cómo la joven se desmaya en el suelo y pierde el sentido, rompiendo la botella en su mano. Mike le dice al conductor que se detenga. Se baja del autobús y corre hacia ella.

 

 

ESCENA 22.

 

En el salón de la casa de Mike. Escena interior. Noche (Flashback.)

 

Landry esta tendida en el sofá del salón, inconsciente. Mike la observa desde la puerta de la cocina. La casa está a oscuras. La chica se despierta y, en la penumbra del salón, se pone de pie y camina hacia Mike, el cual observa los movimientos de Landry sin moverse del lugar. Ella se mira su mano vendada debido al corte que se ha hecho al caerse.

 

LANDRY

 

¿Quién eres? No tienes aspecto de buen samaritano.

 

MIKE

 

Tú tampoco pareces ser una ciudadana modelo. ¿Cómo te llamas?

 

LANDRY

 

Alyson, pero prefiero que me llames Landry.

 

MIKE

¿Landry? Me gusta.

 

Ella le sonríe.

 

 

 

 

ESCENA 23.

 

En el salón de la casa de Mike. Escena interior. Día.

 

Mike continúa sujetando la copa de vino entre sus manos cuando escucha el sonido de la puerta de entrada a su casa abrirse, haciéndole volver a la realidad y provocando que la copa se le resbale de las manos, cayéndosele al suelo y rompiéndose en una multitud de fragmentos. Aparecen en escena tres detectives de policía.

 

DETECTIVE MYER

 

Hola, Mike.

 

El detective Myer observa la botella de vino y los trozos de copa dispersos por el suelo. Se agacha y coge un pedazo de vidrio en el que esta impresa la marca de los labios de la chica.

 

DETECTIVE MYER

 

Landry ha estado aquí, ¿verdad?

 

MIKE

 

Hace mucho tiempo que no sé nada de ella.

 

DETECTIVE MYER

 

Ya veo

(camina, con rostro de incredulidad, hacia la mesa donde esta la botella, cogiéndola y mirando en la etiqueta su lugar de procedencia.) ¡Vaya!, vino español.

Pues tendrás que ser tú el que venga con nosotros.

Deja de nuevo la botella encima de la mesa mientras que los otros dos detectives de policía acorralan a Mike.

 

MIKE

 

A Leonard no le va a gustar esto.

 

DETECTIVE MYER

 

¿Qué te hace pensar que Leonard sigue estando al frente del caso? Quizá tampoco sepas que se fue, nos abandonó.

 

Un asombrado Mike no se cree las palabras del policía.

 

 

 

MIKE

 

¿Qué?

 

El detective Myer empieza a caminar lentamente por el salón.

 

DETECTIVE MYER

 

Leonard y tú os habéis convertido en muy amigos desde hace algún tiempo, ¿no es así? Se que ambos tenéis algo entre manos. Algo que tiene que ver con esa mujer, aquella a quién él llama la Chica del Cuaderno de Dibujo. En torno a este caso habéis creado un mundo paralelo solo para vosotros dos en el que, si no me equivoco, Landry es la única que tiene cabida. Por tu cara de asombro he de entender que no sabías lo de Leonard. Hace meses que se marchó del cuerpo. Te lo debería haber contado si es que sois tan íntimos.

 

Mike, entonces, intenta escapar, corriendo hacia la puerta de salida, pero el detective Myer se lo impide mientras que los otros dos policías le sujetan por ambos lados.

 

DETECTIVE MYER

 

¿Por qué intentas huir, Mike?

 

MIKE

 

Tengo que ver a Leonard.

 

DETECTIVE MYER

 

Leonard está más solo que tú ahora. Desde que a él y a mi nos asignaron este caso ha estado divagando sobre esa mujer. Sufre alucinaciones. Cree que ella sigue caminando por el país con el aspecto de cuando era joven

 

Mike observa los rostros de los policías que le agarran la ropa con fuerza para que no se mueva ni un milímetro.

 

MIKE

 

Esta bien.

 

Myer advierte que Mike ya esta más calmado.

 

 

 

DETECTIVE MYER

 

Soltadle.

 

Los policías se apartan de Mike unos pasos.

 

MIKE

 

¿Por qué queréis entonces que os acompañe?

 

DETECTIVE MYER

 

Se trata de Sean.

 

 

ESCENA 24.

 

En las orillas de un lago. Escena exterior. Día.

 

Sean descansa sentado en una roca mientras que Sandy busca en el interior del coche un botiquín para curar la herida que tiene en el hombro. La chica se le acerca por la espalda, se coloca delante de él, se arrodilla y le mira a los ojos.

 

SANDY

 

¿Por qué sigues con todo esto?

 

Sandy le empieza a limpiar la herida.

 

SEAN

 

Aquel hombre me dijo que ella me había elegido. Me había encomendado esta misión y no puedo ir en contra de lo que ella quiere.

 

SANDY

 

Sean, escucha. Aquel hombre es solo un perturbado, alguien que intenta liarte para que hagas algo terrible que él no quiere hacer y tú cargues con las culpas.

 

 

 

 

 

 

 

ESCENA 25.

 

En una calle de Washington. Escena exterior.

 

13:30 de la tarde. Landry camina por una callejuela de la ciudad. Observa melancólica cómo un grupo de mendigos se disputan una chaqueta mugrienta y gastada. A su espalda, escucha la voz de Leonard, el cual esta apoyado en un viejo contenedor de basura.

 

LEONARD

 

Han cogido a Mike.

 

Landry se detiene y se la vuelta.

 

LANDRY

 

¿Qué?

 

LEONARD

 

Ha sido esta mañana. Le vi saliendo de su casa escoltado por Myer y otros dos hombres más.

 

LANDRY

 

¿Por qué? ¿Esa gente no trabaja para ti?

 

LEONARD

 

No, ya no. Hace tiempo que dejé el cuerpo. Mike no sabe nada. Eran un estorbo. Me impedían progresar.

 

LANDRY

 

Y ahora, ¿cómo vamos a impedir que hagan lo mismo con nosotros? ¿Cómo vamos a impedir que den antes con ella?

 

LEONARD

 

Solo Myer sabe algo y son solo detalles, indicios, nada más. Piensan que estoy loco, y eso es lo mejor que me ha podido pasar. Solo la buscan por aquel crimen. La policía únicamente se centra en esa cuestión. Hace años que ocurrió y siguen sin encontrarla y nunca podrán hacerlo. Desde el momento en que ella me introdujo en este asunto todo ha ido de una manera insospechada y siempre he seguido la estela que dejaba Mike tras de sí.

 

LANDRY

 

Crees que esto es una carrera entre vosotros por conocerlo todo sobre ella, pero no es así. No vas a ir a ayudarle, ¿verdad?

 

LEONARD

 

¿Por qué tendría que hacerlo?

 

LANDRY

 

No conseguirás nada sin él.

 

Leonard le sonríe.

 

LEONARD

 

Ya nos veremos, Landry.

 

Leonard se da la vuelta y se aleja de ella.

 

LANDRY

 

Leo, espera. ¿Dónde se lo han llevado?

 

Leonard se detiene.

 

LEONARD

 

No pensarás ir a rescatarle, ¿verdad?

 

LANDRY

 

¿Por qué lo han detenido?

 

LEONARD

 

Se trata de Sean.

 

 

ESCENA 26.

 

En el salón de un piso de la Policía dedicado al programa de protección de testigos. Escena interior. Día.

 

Myer esta de pie, observando a Mike, el cual esta sentado en una silla que hay delante de un escritorio, mirando a su alrededor.

 

El sonido que surge de un aparato de televisión que hay en la habitación de al lado llega hasta el salón, provocando que Myer se enfade.

 

DETECTIVE MYER

 

¡Eh!, bajad esa jodida televisión.

 

Uno de los dos policías que están viendo la televisión le contesta desde la habitación.

 

DETECTIVE STEVE

 

¡Claro, jefe!

 

El sonido de la televisión disminuye considerablemente. Myer se apoya en el escritorio.

 

DETECTIVE MYER

 

Todavía sigo sin explicarme el interés que tienes en todo esto. ¿Por qué lo hiciste, Mike? Eras un buen abogado en Filadelfia. Lo dejaste todo porque algo o alguien te hizo reconsiderar toda tu vida e iniciar este viaje. Tampoco logro entender el por qué un policía tan disciplinado y competente como Leonard pudo tener la misma agitación e inquietud en su interior

(se sienta ahora en una silla que esta detrás del escritorio, colocándose frente a Mike.)

Pero hay algo que todavía me desconcierta más. Algo a lo que, por mucho que me pregunte, no puedo darle una explicación coherente. ¿Por qué metiste en todo esto a esa chica?, Alyson Thomas, una vagabunda alcohólica cuya única preocupación en la vida es que otro mendigo no le robe la botella de vino medio vacía que ha encontrado en un cubo de basura.

 

Mike sigue sin responderle, mirando ahora hacia la ventana que tiene enfrente. Myer se levanta de la silla, camina hacia la ventana y observa el exterior.

 

DETECTIVE MYER

 

Landry es peligrosa, Mike. No está muy bien de la cabeza, ¿sabes? Cuando era más joven escapó de un internado donde la metieron sus padres y desde ese momento ha estado yendo de un lugar a otro: Denver, Texas, Chicago... Terminó su viaje aquí, en Washington, pero de algún modo dieron con ella y la ingresaron en una institución mental de Baltimore. Al cabo de unas semanas de estar allí, escapó de nuevo. Alguien la había ayudado desde fuera

(gira la cabeza en dirección a Mike.) También sé que ella no permitirá que te pase nada (se aparta de la ventana y se vuelve a sentar en la silla, inclinándose un poco hacia Mike.)

Dime, Mike, ¿qué es lo que tú, Leonard y esa chica estáis buscando?

 

MIKE

 

Es algo difícil de explicar. Quizá tan difícil como el hecho de que pienses que Landry vendrá a buscarme.

 

Myer sonríe.

 

DETECTIVE MYER

 

Estoy seguro de que lo hará, y tú también lo sabes

 

El sonido del timbre de la puerta interrumpe la conversación. Myer gira su cabeza en dirección a la puerta entreabierta de la habitación donde están los otros dos policías.

 

DETECTIVE MYER

 

¡Steve!

 

Mike se inclina hacia el Agente Myer.

 

MIKE

 

¿Qué coño sabe usted de Sean?

 

 

ESCENA 27.

 

En el hall del piso de la Policía dedicado al programa de protección de testigos. Escena interior. Día.

 

El detective Steve llega a la puerta de entrada y mira por la mirilla para ver si hay alguien que esté llamando a la puerta, no observando a nadie.

 

 

 

 

ESCENA 28.

 

En el salón del piso de la Policía dedicado al programa de protección de testigos. Escena interior. Día.

 

Prosigue la conversación entre Mike y Myer.

 

MIKE

 

No me ha contestado.

 

Myer vuelve a inclinar su asiento hacia Mike, colocándose cara a cara con él.

 

DETECTIVE MYER

 

Tu amigo acaba de cometer la estupidez más grande de su vida.

 

 

ESCENA 29.

 

El policía se gira, alejándose unos pasos de la puerta. Pero el timbre vuelve a sonar. Se acerca otra vez a ella, abriéndola esta vez y observando a ambos lados del pasillo, sin ver a nadie. Cuando la va a cerrar de nuevo, el pie de alguien lo impide. La persona a la que pertenece el pie da un empujón a la puerta, obligando al policía a echarse hacia atrás. El policía observa cómo Landry entra en el hall, sosteniendo un revolver en sus manos con el cual le apunta. La voz de Myer se escucha desde el salón.

 

DETECTIVE MYER

 

Steve, ¿quién es?

 

El policía se gira hacia el salón.

 

DETECTIVE STEVE

 

¡Es ella!

 

LANDRY

 

¡Calla!

 

Se escucha ahora a Myer correr hacia el hall. Aparece en escena, observando a Landry, la cual ahora apunta su arma contra él.

 

DETECTIVE MYER

 

¡Joder! No permitas que de un paso más.

 

En ese momento, Steve camina muy lentamente hacia ella.

 

DETECTIVE STEVE

 

Tranquila.

 

DETECTIVE MYER

 

Alyson, no se te ocurra hacer ninguna tontería.

 

Ella sigue con su arma apuntado a Myer.

 

LANDRY

 

¿Dónde está?

 

Steve levanta su mano muy despacio hacia el arma que ella sostiene entre sus nada nerviosas manos.

 

DETECTIVE MYER

 

Vamos, Landry. Suelta el arma.

 

La mano del detective Steve está a punto de contactar con el revolver que ella maneja.

 

DETECTIVE STEVE

 

Tranquila, pequeña.

 

LANDRY

 

Iros a la mierda.

 

Landry dispara su arma pero no contra Myer sino contra Steve, alcanzándole en un hombro. Myer coloca su mano en la empuñadura de su arma para extraerla de la funda y disparar, pero Landry es más rápida y es ella la que dispara contra él. Myer esquiva la bala, lanzándose de cabeza al cuarto de baño de al lado. El otro policía que queda aparece en escena y dispara su arma contra Landry, alcanzándola también en un hombro. Se inclina a un lado pero, finalmente, no cae, permaneciendo de pie sin soltar su arma. Apunta de nuevo, disparando contra el policía que queda en pie, alcanzándole en el estómago. Mike aparece detrás del policía, el cual se derrumba en el suelo ensangrentado.

 

MIKE

 

¡Landry!

 

LANDRY

 

¡Mike!

 

Mike corre hacia ella, cogiéndole para que no caiga bruscamente contra el suelo. La deposita en él suavemente mientras que coge el arma de Landry y apunta con él a Myer, el cual ha salido del baño, apareciendo de nuevo en escena, sosteniendo su arma pero sin poder apuntarla sobre nadie.

 

 

ESCENA 30.

 

En las afueras de Washington. En un restaurante de carretera. Escena interior. Día (Flashback.)

 

Octubre del 2005. A la mañana siguiente del día en que Mike sacó a Landry del psiquiátrico. Él observa los platos de comida sin empezar que la camarera ha colocado en la parte de la mesa ocupada por Landry, la cual mira con semblante hosco y enfadado a través de la ventana. Se puede observar a través de la ventana cómo fuera del restaurante Leonard espera apoyado en el capó de su coche, observando a la gente que lentamente sube a un autobús, con salida Nueva York, que ha hecho un parada en su camino hacia Miami.

 

MIKE

 

¿No piensas comer nada?

 

LANDRY

 

Leonard no quiere que esté con vosotros, y pienso que tú tampoco.

 

MIKE

 

¿Por qué lo crees?

 

Landry le responde con tono decidido pero calmado.

 

LANDRY

 

Porque fuiste tú quien llamó a ese maldito lugar para que vinieran a por mí.

Se que a Leonard le da igual lo que me ocurra pero tu manera de actuar me desconcierta. ¿Quieres que permanezca contigo o que me vaya? Aclárate de una vez.

 

Vuelve a mirar por la ventana, dirigiendo su vista a Leonard, el cual ahora se ha dado la vuelta, observando a ambos para después introducirse en el coche. Landry vuelve a posar su atención en Mike, el cual sostiene nervioso el frasco de tomate, inclinándose un poco hacia él y hablándole con sigilo.

 

LANDRY

 

Nadie espera nada de mí salvo tú, Mike.

 

Pero Mike no le responde, bajando la mirada hacia los platos de comida de la mesa, ignorando la súplica que ella le acaba de hacer. Landry se levanta enfadada, caminando por el pasillo hacia la puerta de salida del restaurante. Mike observa cómo Landry se dirige ahora hacia el autobús que está a punto de partir. Sube los escalones pero, antes de entrar, se gira hacia él. Mantienen las miradas unos segundos hasta que ella se introduce dentro del autobús. Mike, desde su posición dentro del restaurante, observa cómo el autobús se va alejando.

 

 

ESCENA 31.

 

En el salón del piso de la Policía dedicado al programa de protección de testigos. Escena interior. Día.

 

Landry despierta después de recordar la conversación que mantuvo con Mike en el restaurante tras sacarla del psiquiátrico. Esta colocada en el sofá del salón, brotando de su herida una gran cantidad de sangre. Mike intenta taponarla con un pañuelo. Myer esta de rodillas con las manos atadas a su espalda y un rasguño en su frente.

 

DETECTIVE MYER

 

Esto es mucho peor que lo que ha hecho Sean.

 

MIKE

 

¡Calla! Landry, ¿por qué lo has hecho?

 

LANDRY

 

Porque sé que esa chica es mucho más importante para ti que para Leonard o la Policía.

 

 

DETECTIVE MYER

 

Son demasiadas muertes, Mike. El asunto se está saliendo de madre.

 

Mike, entonces, levanta a Myer y lo empuja contra la pared, colocándose cara a cara con él.

 

MIKE

 

¿Qué es lo que sabes de Sean?

 

DETECTIVE MYER

 

Tú la ayudaste a escapar del psiquiátrico, ¿verdad?, y ahora ella te ha devuelto el favor.

 

Mike vuelve a empujar a Myer contra la pared, pero ahora más fuertemente.

 

MIKE

 

¿Qué coño sabes de Sean? ¡Contesta!

 

DETECTIVE MYER

 

Ha matado a un hombre. Un anciano. Se llamaba Aaron Matews. Fue hace apenas unas horas. Vivía en una casa en la playa, en Savannah. Era muy conocido en el lugar, una especie de hippie que se negaba a aceptar que los sesenta ya habían pasado.

 

MIKE

 

¿Por qué dices que lo ha hecho Sean? ¡Dímelo!

 

DETECTIVE MYER

 

Me lo dijo Leonard. Se puso en contacto conmigo hace unas semanas. No sabía nada de él desde el día en que dejó la Policía. Me comentó que un hombre iba a cometer unas serie de asesinatos y que sus víctimas serían gente mayor, ancianos.

 

MIKE

 

Y con un pasado hippie.

 

DETECTIVE MYER

 

Así es.

 

ESCENA 32.

 

Martes, 16 de septiembre del 2007. Sean está arreglando el motor de un coche. Hay varias fotos colgadas de la pared en donde aparece él de niño acompañado por su padre, vestidos ambos de militar. En otras fotografías aparece solamente su padre, acompañado por sus compañeros de batallón. También hay un cuadro, colocado en un armario del taller, que contiene un recorte del periódico local en donde se lee la noticia de la muerte de su padre durante la Primera Guerra del Golfo. Mike entra en el taller. El mecánico, el cual todavía no lleva el tatuaje del águila en su brazo, sin dejar de prestar su atención al motor averiado que tiene en frente, le dice lo siguiente.

 

SEAN

 

Vamos a cerrar. Vuelva mañana.

 

MIKE

 

Esta bien

(se la da vuelta y camina hacia la puerta. A mitad de camino se para y observa las fotografías de la pared.)

Tu padre combatió en Irak, ¿verdad?

 

Sean sigue ensimismado en la avería del coche mientras que Mike observa el cuadro con la noticia luctuosa. Dirige su mirada ahora hacia un coche pintado de un fuerte color fucsia que está aparcado en la entrada del taller.

 

MIKE

 

¿Ese coche es tuyo?

 

Sean dirige su mirada hacia el llamativo coche que Mike le indica, sonriendo levemente.

 

SEAN

 

No. Es de una amiga.

 

MIKE

 

¿De Sandy?

Al escuchar el nombre de la chica que le menciona Mike, el mecánico deja las herramientas y desvía su atención por primera vez hacia el hombre que tiene enfrente.

 

SEAN

 

¿Qué es lo que quiere?

 

MIKE

 

Nada, de momento.

 

Mike abre la puerta y se va. Sean se acerca a la ventana, observando cómo se va alejando del taller, dando un paseo por una calle del pueblo.

 

 

ESCENA 33.

 

En una carretera secundaría que conduce a una residencia de ancianos situada en las afueras de Richmond (Virginia.) En el coche de Sean. Escena interior. Día.

 

Sean abre los ojos después de recordar la primera vez que vio a Mike. Sandy duerme detrás. Sean mete la mano debajo del asiento y coge una navaja y un papel en el que hay escritos cuatro nombres, el primero de los cuales esta tachado: 1. Aaron Mathews; 2. Timothy Gregor; 3. Andrew Schiller; 4. Mark Delaney. Observa por el espejo retrovisor la silueta de un edificio (la residencia de ancianos) situado a unos cientos de metros de la estrecha carrete en donde esta aparcado el coche. Después, mira el nombre de su siguiente víctima: Timothy Gregor.

 

 

ESCENA 34.

 

En el salón de la casa de Mike. Escena interior. Día.

 

Landry está tumbada en el sofá del salón mientras que Mike intenta curar la herida que tiene ella en el hombro.

 

LANDRY

 

Siempre me ha gustado dormir en tu sofá. Siempre me ha gustado tu casa, tu salón. Es mejor estar aquí que en la calle o en ese horrible lugar de donde me sacaste.

 

 

 

MIKE

 

¿Quién te ha dado el arma? Fue Leonard, ¿verdad?

 

LANDRY

 

Sabe que te necesita, aunque se resista a aceptarlo. Esta demasiado involucrado, Mike. Quiere ir un paso más allá que los demás, un paso más allá que tú mismo, aunque sabe que eso no es posible. ¿Qué le va a suceder a Sean?

MIKE

 

No lo sé. Tienes que quedarte aquí. Yo debo ir a buscarle. Ahora la policía sabe de su existencia.

 

LANDRY

 

¿Por qué me ayudaste aquel día cuando baje del autobús? ¿Por qué me llevaste a tu casa y dejaste que durmiera? ¿Por qué me hiciste partícipe de todo esto? ¿Por qué me has estado salvando desde entonces?

 

MIKE

 

No estoy seguro. Quizá fue porque sentía que necesitaba a alguien más a mi lado.

 

LANDRY

 

Pero ella no lo quería así.

 

MIKE

 

Cierto.

 

LANDRY

 

Entonces, ¿por qué lo hiciste?

 

Mike reflexiona un momento para ofrecerle una respuesta.

 

MIKE

 

Porque quise.

 

LANDRY

 

Creo que aún sigues pensando que no fue una buena idea, ¿verdad?

MIKE

 

No lo sé. Solo quería protegerte. No sabía cómo iban a transcurrir los acontecimientos. Si te ocurría algo, como ahora, ¿qué iba a hacer yo entonces?

 

LANDRY

 

Lo que has hecho siempre: salvarme.

 

 

ESCENA 35.

 

 

Sean sale del coche. Cierra la puerta muy despacio para no despertar a Sandy, la cual todavía duerme detrás. Respira hondo, hecha una última mirada a su novia y, tras palparse el bolsillo de su pantalón, lugar donde ha guardado la navaja, se dirige hacia la puerta de entrada de la residencia.

 

 

ESCENA 36.

 

En el salón de la casa de Mike. Escena interior. Día.

 

Mike esta sentado ahora en el sofá. Ella sigue recostada en él.

 

MIKE

 

Siento haberte metido en aquel sitio. Nunca se me pasó por la cabeza hacerle caso a Leonard pero...

 

Landry le coloca una mano en sus labios, obligándole a no decir nada más. Mike la mira a los ojos durante unos segundos. Se levanta y camina unos pasos hacia la mesa donde ha dejado su chaqueta.

 

MIKE

 

Volveré pronto.

 

Abre la puerta de su casa.

 

LANDRY

 

¡Mike, espera! Antes de que te vayas quiero que hagas una cosa por mí.

 

MIKE

 

Tú dirás.

 

LANDRY

 

Cuéntame algo más sobre ella.

 

Mike cierra la puerta.

 

 

ESCENA 37.

En la 5ª Avenida de Nueva York. Escena exterior. Día (Flashback.)

Marzo de 1985. La Chica del Cuaderno de Dibujo esta de pie, inmóvil, observando los edificios que tiene a su alrededor mientras que un constante fluir de gente pasa de largo por donde ella se encuentra. La joven coge su cuaderno y empieza a dibujar los edificios, las calles, las personas que pasan a su lado, las farolas, los bancos, los pájaros posados en las cornisas de los edificios, los pequeños comercios de alimentación, las señales de tráfico... Tras terminar, camina unos pasos más, cruzando la carretera y dirigiéndose hacia la Catedral de San Patricio, la cual tiene enfrente.

 

VOZ EN OFF DE MIKE

 

Con el paso de los años te preguntas si las coincidencias existen, si aquellas personas que conociste en un viaje de vacaciones a Canadá pudieras volver a verlas comiendo en una mesa del restaurante donde trabajas, o tener como nuevo vecino a aquel amigo tuyo que vivía en la casa de al lado cuando erais pequeños. Crees que sí aunque son solo coincidencias banales, algo que no tiene ningún tipo de interés o importancia. Pero... ¿solamente existen ese tipo de coincidencias?

 

 

ESCENA 38.

 

En la Catedral de San Patricio. Escena interior. Día. (Flashback.)

 

La misa acaba de terminar. Los fieles van desfilando hacia la salida. Cuando ya no queda nadie, la Chica del Cuaderno de Dibujo atraviesa las grandes puertas de bronce de la entrada. Dentro de la Catedral, la joven empieza a caminar por el pasillo central, cruzando las filas de bancos y llegando hasta el Altar. Una vez allí, abre su cuaderno y empieza a realizar dibujos de las figuras en relieve y estatuas que se muestran frente a ella. Después, se dirige hacia la capilla dedicada a la Virgen, dibujando su estatua y las vidrieras que ilustran los misterios del rosario.

Tras terminar, regresa al Altar. Iza un poco más su mirada hacia arriba para dibujar el enorme rosetón que hay encima del órgano. En ese momento, Mike, vestido con un sobrio traje negro entra en la Catedral. El visitante camina unos pasos y se sienta en uno de los bancos del final, cerrando los ojos y rezando en voz baja.

 

VOZ EN OFF DE MIKE

 

Había pasado una semana desde la muerte de mi madre. Era de Nueva York, aunque siendo todavía pequeña se marchó con mis abuelos a un pueblo de Louisiana. Siempre que podía viajaba hasta la Gran Manzana e iba a escuchar misa a San Patricio. Era su lugar preferido. Me enteré de su muerte en Filadelfia, donde me había trasladado después de terminar mis estudios en Derecho. Me dieron unos días libres al enterarse de los sucedido. Después de acudir al entierro, tuve la necesidad de viajar hasta Nueva York. Caminé durante varias horas por toda la ciudad hasta que me encontré frente a la Catedral.

 

Tras rezar durante unos segundos, Mike se levanta del banco para irse ya. Pero, en ese momento, observa que hay una persona cerca del Altar. Camina unos pasos hacia el fondo de la catedral, deteniéndose bruscamente al darse cuenta de quién se trata.

 

VOZ EN OFF DE MIKE

 

Cuando la vi de nuevo, después de tanto tiempo desde la primera vez en Nueva Orleans, lo que me más sorprendió no fue que conservara su aspecto de muchacha joven ni que fuera vestida de la misma manera sino la forma de mover sus manos al sostener el fino lápiz, el modo en que realizaba los trazos. Creo recordar que estaba dibujando el rosetón que hay sobre el órgano. Ahora eran ágiles y precisos. Había alcanzando una armonía perfecta. Era como si le saliera de memoria, como si hubiese aprendido y mejorado durante todos esos años en los que no la había podido apartar de mi mente. Me mantuve inmóvil durante unos instantes, a solo unos metros detrás de ella, hasta que terminó. Después, me escondí tras una columna, viendo cómo se alejaba.

 

La Chica del Cuaderno de Dibujo finaliza el dibujo del rosetón. Con mucho sigilo, empieza a caminar hacia la salida, atravesando de nuevo las filas de bancos. Mike, entonces, abandona su escondite, observando cómo la joven sale de la Catedral.

 

VOZ EN OFF DE MIKE

 

Creo que ella sabía que estaba allí, observándola, del mismo modo que sabía que la había observado en el carnaval.

 

ESCENA 39.

 

En el salón de la casa de Mike.

 

Mike esta sentado en el suelo, apoyando su espalda en el sofá donde Landry permanece recostada.

 

MIKE

 

Ese es el tipo de coincidencias a las que me refiero, coincidencias que pueden hacer cambiar la vida de las personas que las viven.

 

LANDRY

 

Lo que te ha estado ocurriendo no han sido coincidencias.

 

 

ESCENA 40.

 

En la sala de recepción de la residencia de ancianos. Escena interior. Día.

 

Sean se dirige a la mesa de información donde una enfermera está tecleando en un ordenador.

 

SEAN

 

Por favor, ¿podría decirme cual es la habitación de Timothy Gregor?

 

ENFERMERA

 

¿Es usted pariente?

 

SEAN

 

Sí, soy su nieto.

 

La enfermera observa la hora en un reloj colgado de la pared.

 

ENFERMERA

 

Es la hora del paseo. Estará junto con lo demás en el jardín.

 

SEAN

 

Gracias.

 

 

ESCENA 41.

 

En el jardín de la residencia de ancianos. Escena exterior. Día.

 

Sean camina por el jardín, adelantando a los ancianos que pasean lentamente ayudados por enfermeras o sosteniéndose en sus bastones, hasta que se detiene ante un solitario anciano que esta sentado en un banco, tallando con una navaja una pequeña figurita de madera que representa un delfín. Sean se coloca frente a él. Una enfermera se dirige hacia el anciano y le quita la navaja, advirtiéndole de que no le está permitido usar objetos punzantes. El viejo se enfada mucho por este hecho, tirándole a la enfermera la pequeña figurita de delfín inconclusa.

 

SEAN

 

Quiere que le de otra navaja.

 

El anciano levanta la cabeza y le mira. En ese momento, Sean extrae del bolsillo del pantalón su navaja, la cual introduce en la garganta del anciano. La sangre empieza a brotar del cuello del viejo, encharcando de color rojo el banco donde esta sentado y el suelo que pisan los pies de Sean. Extrae la navaja de la garganta y se la vuelve a clavar, esta vez en el corazón. Las enfermeras y el resto de ancianos comienzan a chillar. Algunos ancianos ante la sorpresa y el peligro de la situación se resbalan en el suelo mientras que algunas enfermeras tratan de que rápidamente se levanten para que puedan huir del jardín. Otra enfermera, desde el pasillo próximo al jardín, da gritos de auxilio a los vigilantes que hay en la puerta de entrada. Pero cuando llegan, Sean ya se ha marchado.

 

 

ESCENA 42.

 

En el coche de Mike. Escena interior. Día.

 

Mike conduce su coche por una estrecha carretera en dirección a la residencia de ancianos de las afueras de Richmond. Observa que un coche esta dispuesto a unos cientos de metros y que Leonard esta apoyado en el capó. Mike detiene el coche al llegar al tramo de vía donde se encuentra el vehículo parado.

 

 

ESCENA 43.

 

En la carretera. Escena exterior. Día.

 

Mike sale del coche y camina hacia donde se halla Leonard.

 

 

MIKE

 

¿Por qué le has dicho a Myer lo de Sean?

 

LEONARD

 

Tarde o temprano lo iba a saber y a relacionarlo todo.

 

MIKE

 

De ser así se encuentra en peligro. Hemos de ayudarle.

 

LEONARD

 

¿Qué pasará con nosotros, Mike? ¿Qué crees que ocurrirá cuando ella termine su camino?

 

MIKE

 

Empezará el nuestro.

 

LEONARD

 

¿Recuerdas cuando se puso en contacto contigo? Fue de una manera muy parecida para los dos. Conducía este mismo coche, en una tarde muy similar a esta, por una carretera flanqueada por extensos campos de cultivo. Me dirigía a Carolina del Norte, a Raleigh, al cumpleaños de mi hermana. Abrí la guantera un momento para buscar un encendedor. Cuando levante la vista, observé sorprendido cómo los altos troncos de los maizales empezaban a desaparecer, siendo sustituidos por un desierto que cubría todo a mi alrededor. Bajé del coche y, sin saber por qué, me adentré en él. Estuve caminando durante unos minutos hasta que encontré una silla de madera en medio de la nada. Algo me obligó a subirme a ella. Cerré los ojos durante unos instantes y, al volver a abrirlos, allí esta ella, colocada frente a mí. Me señaló el horizonte, en donde pude ver a todas aquellas personas, con sus rostros difuminados, dispuestas a unos metros de mí. Asustado, quise bajarme de la silla pero ella me cogió de la mano. El miedo que sentía se iba incrementando. Aparté su mano de la mía y salté de la silla, corriendo asustado hacia mi coche, sin mirar atrás. Tú no experimentaste el temor que yo tuve al ver a toda esa gente. Por ese motivo, ella habló contigo, designándote como la persona que debía llevar a cabo su plan maestro. Superaste la prueba. Además, te ofreció el cuaderno, aunque todavía no era el momento de aceptarlo.

 

 

Unas semanas más tarde de lo ocurrido en aquel lugar, te conocí

 

MIKE

 

He dejado de creer en las coincidencias.

 

Leonard camina unos pasos hacia Mike.

 

LEONARD

 

Hace unos días te seguí. Creo que te diste cuenta de ello. De alguna manera encontraste el desierto. Pero cuando te fuiste, y nada más poner un pie en el suelo al bajar de mi coche, el desierto desapareció y los maizales brotaron de nuevo. Se que ella espera algo de ti. Cuando sepas de que se trata, si quieres, ponte en contacto conmigo. Te ayudaré en todo lo que pueda.

 

MIKE

 

Así lo haré.

 

 

ESCENA 44.

 

17:30 de la tarde. Sandy se despierta y observa que Sean no esta con ella. Sale del coche. Camina lentamente, dándose cuenta de que de nuevo está en el lago. Se abraza a sí misma pues hace un poco de frío. Se gira y observa a Sean, el cual acaba de aparecer en escena dispuesto al lado de su coche, con el rostro desencajado y sangre en sus manos y en sus ropas. Empieza a hablarla en tono pausado.

 

SEAN

 

Fue el domingo por la noche. Había salido a pecar con los chicos. La tarde se nos hecho encima y decidimos marcharnos a casa. Cuando llegué, tú dormías. No quise despertarte.

 

Sandy no se mueve ni un milímetro de donde está, escuchando atentamente lo que él le tiene que decir, abrazándose más fuerte a sí misma porque ha surgido un viento frío que hace disminuir considerablemente la temperatura.

 

 

SEAN

 

Me senté en el sofá del salón, me quité las botas, eché la cabeza hacia atrás y, al mirar hacia la cocina, allí estaba él. Le reconocí al instante. Era el mismo hombre que había visto unos días antes en el taller. Desde aquel día he empezado a tener lagunas en mi memoria, a olvidar episodios de lo que he vivido anteriormente. No recuerdo los días en que jugaba con mi padre antes de que le mandasen al Golfo. No recuerdo el día en me dijeron que había muerto, ni el momento en que le vi por última vez antes de que enterraran su cuerpo. Es como si mi vida hubiese comenzado desde cero a partir de esa visita. Ni siquiera logro recordar el día en que te conocí. Y lo único que se repite constantemente en mi cerebro son las palabras que me dijo y aquello que debo hacer.

 

Sean se arrodilla en el suelo y apoya su espalda en la carrocería del coche. De sus ojos surgen unas cuantas lágrimas. Sandy camina hacia él y se coloca a su lado, abrazándole.

 

 

ESCENA 45.

 

En el despacho del comisario Stephenson. Escena interior. Día.

 

Myer, con un esparadrapo que tapa la herida que tiene en la frente, esta sentado en una silla ante la atenta mirada de un grupo de hombres impecablemente trajeados. Uno de ellos le empieza a interrogar. En la mesa hay un rótulo en donde se lee: comisario Stephenson, el cual no esta presente en el interrogatorio.

 

AGNT. DEL F.B.I. ANDERSON

 

Sobre la mesa tenemos varias cuestiones, detective Myer. La primera de ellas es por qué no conseguimos encontrar a esa mujer. Llevamos demasiado tiempo buscándola sin que hayamos conseguido nada. La segunda es por qué Leonard empezó a comportarse de un modo tan extraño durante el periodo en el que usted y él os ocupasteis de ese caso. Y la tercera es por qué se ha creado un halo de misterio en torno a todo esto. Quizá como último interrogante habría que añadir el motivo por el cual dejó la Policía. Dígame, Myer, ¿no ha tenido la oportunidad de comunicarse con Leonard en algún momento, hace unas días o quizá unas semanas?

 

DETECTIVE MYER

 

Lo que me ha podido decir Leonard, si es que realmente ha hablado conmigo, es algo insustancial, divagaciones. Esta loco. Ya se lo he explicado.

El Agente Anderson coge un dossier que le entrega otro de sus compañeros. Lo abre y lee en silencio algunas líneas de la primera página. Después, concentra de nuevo su interés en Myer.

 

AGNT. DEL F.B.I. ANDERSON

 

Después de que Leonard abandonase el cuerpo, a usted se le relevó del caso, ¿no es así? Pero lo más sorprendente de la cuestión es que usted ha seguido investigando a pesar de que eso ya no le correspondía, utilizando para ello a dos policías de lo cuales uno acaba de fallecer de un disparo en el estómago

(cierra el dossier, sujetándolo en sus manos.)

¿Por qué sigue con esto? ¿Tiene algún tipo de interés personal? ¿Qué relación le une con ese abogado, Michael Forbes, y con esa chica, Alyson Thomas?, más conocida en las calles por sus más allegados como Landry.

 

Hemos estado detrás de usted, Myer, desde el mismo momento en que se le apartó del caso y de una manera más exhaustiva desde que usa para su propio beneficio a otros agentes de Policía.

 

Myer se levanta de la silla, un tanto nervioso.

 

DETECTIVE MYER

 

No solo lo hago por mi. Lo hago por todos. Se que algo va a suceder. Algo relacionado con Leonard, esas dos personas que ha mencionado y...

 

 

AGNT. DEL F.B.I. ANDERSON

 

Y...

 

Myer empieza a caminar por el despecho, ante las inquisidoras y penetrantes miradas de los agentes del F.B.I., para, después de unos segundos, continuar con su explicación de los hechos.

 

DETECTIVE MYER

 

Esa gente está esperando a que algo ocurra, maquinando en la oscuridad para que lo que tenga que suceder suceda.

 

Y le aseguro, Anderson, que no tiene ni la más remota idea de la importancia que pueda tener todo esto.

 

Anderson le observa con una cierta incredulidad en sus ojos.

 

AGNT. DEL F.B.I. ANDERSON

 

Esta usted loco, Myer. No creo en fantasías ni en mundos irreales de Ciencia-Ficción. Si usted sí cree en todo eso es su problema

(deja el dossier encima de la mesa.) No vuelva a meterse en líos, ¿quiere?, ni a utilizar a más compañeros suyos. Ya ha visto las consecuencias (se dirige a la salida, abriendo la puerta, pero antes de abandonar el despacho se gira, diciéndole lo siguiente.)

¿Sabe una cosa?, cada día se parece más a Leonard. En sus delirios sobre esa mujer esta siguiendo los mismos pasos que él.

El Agente Anderson sale de la habitación.

 

 

ESCENA 46.

 

En el jardín de la Residencia de ancianos. Escena exterior. Día.

 

Mike observa cómo los sanitarios cubren el cuerpo del fallecido y lo levantan del suelo, sacándolo de ahí. Unos policías están acordonando el lugar donde se cometió el crimen. Un grupo de enfermeras consuelan a una de sus compañeras mientras que un policía le toma declaración. Mike observa que la pequeña figurita de madera con forma de delfín que estaba tallando el anciano asesinado esta situada en el suelo, a sus pies. Se agacha y la coge, mirándola durante unos segundos.

 

 

ESCENA 47.

 

En el despacho del comisario Stephenson

. Escena interior. Día.

 

Myer esta solo en el despacho. El Agente del F.B.I. Anderson aparece en escena.

 

AGNT DEL F.B.I. ANDERSON

 

Puede irse, Myer, pero recuerde lo que dije. Usted ya no pinta nada en este asunto. Tenemos a nuestros hombres trabajando en el tema.

 

DETECTIVE MYER

 

Sus hombres no saben una mierda, y ya será demasiado tarde cuando empiecen siquiera a acercarse un milímetro.

Tengo la sensación de que dentro de poco uno de ellos se marchará muy lejos de aquí. Y quién sabe a donde pueda ir. Quizá a un mundo irreal de fantasía y Ciencia-Ficción, ¿no cree?, señor Anderson. Si usted no quiere saber lo que realmente está pasando me da igual, pero no me impedirá que yo siga investigando por mi cuenta

 

AGNT DEL F.B.I. ANDERSON

 

Podemos llamar a Asuntos Internos. Le podrían acusar de haber utilizado a otros agentes.

 

DETECTIVE MYER

 

No creo que lo haga.

 

AGNT DEL F.B.I. ANDERSON

 

¿Por qué está tan seguro?

 

DETECTIVE MYER

 

Porque solamente me tiene a mi para resolver este caso. Desconocen dónde esta Leonard aunque me hayan visto hablar con él. Es un tipo con muchos recursos. Sabrá que ustedes le buscan. Le han podido seguir a partir de ese momento pero estoy convencido de que le han perdido.

 

AGNT. DEL F.B.I. ANDERSON

 

¿Y si se equivoca? ¿Y si le digo que le tenemos?

 

DETECTIVE MYER

 

Si realmente fuera como usted dice, estaría ahora mismo hablando con él y no conmigo. Me ha dedicado demasiado de su tiempo, un tiempo que no malgastaría de ese modo. Él sabe mucho más que yo sobre este tema. Él es la clave de esta historia, estoy convencido. En cuanto a Forbes, no le podéis obligar a decir nada. Es un tipo extraño pero no ha cometido ningún crimen ni hecho nada malo. Escuche, usted y sus hombres solamente tienen una salida. Si quieren síganme, si quieren vigilen mi casa... Pero así no conseguirán nada. O bien, pueden ir a por esa chica, Alyson Thomas.

 

 

 

 

AGNT. DEL F.B.I. ANDERSON

 

¿Landry? Esa chica es un despojo de la sociedad. No creo que de ella podamos sacar nada en claro.

 

DETECTIVE MYER

 

Se equivoca. Leonard me dijo que Mike le contaba cosas sobre esa mujer. Él no quería que estuviese con ellos pero Mike con el tiempo le fue cogiendo cariño y dejó que viviese con él. Vaya a por Landry, Agente Anderson, y tendrá algo por donde empezar a buscar a Leonard y poder acabar con todo esto de una vez por todas.

 

Myer se aparta de Anderson y sale del despacho.

 

 

ESCENA 48.

 

En una calle de un barrio residencial de las afueras de Washington. Escena exterior. Día.

 

Mike atraviesa una calle flanqueada por casas de dos pisos, deteniéndose en una que parece estar deshabitada, la cual tiene un pequeño jardín en la entrada lleno de suciedad y cubos de basura repletos.

 

 

ESCENA 49.

 

En el salón de la casa de Schiller. Escena interior. Día.

 

Mike camina lentamente por el salón, esquivando los restos de envases de comida y demás basura que inundan la habitación. Al dirigirse hacia la escalera que da acceso al piso de arriba, Mike siente en la sien el cañón de un revolver.

 

DETECTIVE MYER

 

Hola, Mike.

 

Myer se coloca frente a él, manteniendo el arma apuntada a su cabeza.

 

MIKE

 

¿Qué estas haciendo aquí?

 

DETECTIVE MYER

 

Edward Schiller. Si no me equivoco es el tercero en la lista.

 

Acabo de ver por la televisión que Sean ya ha dado buena cuenta de Timothy Gregor. Ese amigo tuyo es un asesino muy eficaz.

 

MIKE

 

Baja el arma. Sean puede que esté a punto de llegar. No es conveniente que me vea.

 

DETECTIVE MYER

 

No voy a impedirlo, Mike. Ya ni tan siquiera soy policía. Acabo de renunciar, al igual que hizo Leonard

(sonríe al decir lo siguiente.) Ese cabrón de Anderson tenía razón.

Cada vez me parezco más a él. El viejo duerme en el piso de arriba. Le será fácil matarlo. Mientras Sean hace su trabajo quiero que me expliques algo. Tengo la sensación de que Leonard no me lo ha contado todo.

 

La única cosa que haré cuando Sean termine su trabajo con Schiller será seguirte, Mike, seguir tus pasos hacia donde todo este asunto te lleve. Tú eres la clave de esta historia no Leonard. Tengo demasiada curiosidad. Se que algo va a ocurrir cuando Sean complete la lista.

 

MIKE

 

Te equivocas. No pasará nada. Es una simple venganza. La intentaron violar en los sesenta, aquí en Washington, pero ella se resistió y mató a alguien. Lo hizo en defensa propia, nada más. Baja el arma, Myer.

 

DETECTIVE MYER

 

Y ahora ese chico y tú os estáis encargando de que paguen por ello. ¿Por qué lo haces, Mike? ¿Cuál es el vínculo que te une con esa mujer?

 

En ese momento, se escucha el ruido de cristales rotos procedente de la ventana de la cocina. Aprovechando esto, Mike hace un movimiento con su brazo para quitarle el arma a Myer, pero este se resiste. En el forcejeo, el arma de Myer se dispara contra el techo, escuchándose un ruido de dolor que procede del piso de arriba. Mike y Myer se quedan quietos, mirándose ambos y pensando para sí mismos en lo que ha podido suceder. Tras esto, Sean aparece en escena, sosteniendo una navaja en su mano.

MIKE

 

Sean, quédate quieto.

 

Myer apunta con la pistola a Sean.

 

SEAN

 

¿Por qué me ha hecho esto?

 

El rostro de Sean empieza a llenarse de lágrimas. Tira la navaja y se arrodilla en el suelo, llorando desconsoladamente. Mike se arrodilla junto a él, intentando que se calme.

 

MIKE

 

Vamos, Sean

 

DETECTIVE MYER

 

¿No tiene antes algo que hacer, o prefieres hacerlo tú en su lugar?

 

En ese instante, el viejo Schiller baja por las escaleras con una escopeta en la mano y sangrando en una pierna.

 

SCHILLER

 

¡Malditos hijos de puta! ¡Os mataré a todos!

 

Schiller dispara su arma contra Sean, alcanzándole en una pierna. Myer reacciona, disparando contra Schiller en el estómago, pero el viejo todavía resiste, apoyándose en la barandilla de la escalera. Mike se lanza al suelo, intentando protegerse del fugo cruzado. Schiller dispara ahora contra Myer, aunque no logra atinarle. Sean, malherido, empuñando su navaja, logra caminar unos pasos por el salón, subir la escalera hasta donde se encuentra Schiller y asestarle un navajazo en el cuello. El viejo suelta el arma pero sigue sin caerse. Entonces, Myer le dispara a la cabeza, desparramando sus sesos por toda la escalera. Al disparar al viejo, la navaja incrustada en su cuello ha salido disparada, depositándose en una esquina del primer peldaño de la escalera. El cuerpo de Schiller cae en redondo por las escaleras hasta detenerse en el suelo del salón. Sean se lleva una mano a la herida de su pierna pero, antes de que se desmaye y caiga, Mike le agarra por los hombros, depositándole con cuidado en las escaleras.

 

MIKE

 

Lo siento, muchacho.

ESCENA 50.

 

En el coche de Leonard. Escena interior. Día.

 

Leonard conduce su coche, atravesando los campos de cultivo que hay en Carolina del Norte. En un letrero ubicado a un lado de la carretera se puede leer: Raleigh 80 KM. Observa a ambos lados de la carretera, esperando que de nuevo sean sustituidos por el desierto. Entonces, se da cuenta que del capó de su coche comienza a aparecer humo.

 

 

ESCENA 51.

 

En el despacho del comisario Stephenson. Escena interior.

Día.

El Agente del F.B.I. Anderson conversa con los agentes que le acompañaron durante el interrogatorio realizado a Myer.

 

AGNT. DEL F.B.I. SMITH

 

¿Confías en él?

 

AGNT DEL F.B.I. ANDERSON

 

No. Estoy convencido de que ese cabrón solamente nos quiere torear, ganar tiempo para seguir con aquello que tenga entre manos. Pero aún así, tiene razón en lo de la chica. Si no conseguimos nada con ella, siempre nos quedará como recambio nuestro querido abogado.

 

 

ESCENA 52.

 

En el porche de la casa de Schiller. Escena exterior. Día.

 

Mike está sentado en las escaleras del porche. Myer aparece por detrás, sosteniendo su revolver, cerrando la puerta de la casa tras de sí y limpiándose la sangre de sus manos con una toalla.

 

DETECTIVE MYER

 

¿Qué vamos a hacer con él? Está muy mal.

 

MIKE

 

Le dejaremos aquí. No sé si podrá terminar lo que empezó.

 

Myer apunta con su arma a Mike.

DETECTIVE MYER

 

Ya es hora de que tú también me cuentes algo más sobre este asunto. Como ya te dije, no creo que Leonard me lo haya dicho todo.

 

Mike recuerda el encuentro que tuvo con Sean en la casa de este.

 

 

ESCENA 53.

 

En el salón de la casa de Sean. Escena interior. Noche (Flashback.)

 

Domingo, 21 de septiembre de 2007. Sean está sentado en el sofá del salón. Mike esta de pie en el umbral de la puerta que da acceso a la cocina, observando cómo el chico se quita las botas de pescar y se acomoda en el sofá.

 

VOZ EN OFF DE MIKE

 

Cuando ella habló conmigo en aquel desierto, me encomendó una tarea de especial importancia: la búsqueda de una persona. Esa persona, a su vez, tendría la obligación de emprender un viaje marcado por la muerte. Aquel que yo eligiese debía de superar antes una prueba con el fin de demostrar que era el adecuado para llevarlo a cabo. Después de muchos años de continuo rastreo, encontré a Sean. Intuí rápidamente que aquel chico era la persona indicada, aunque debía estar seguro de ello.

 

Sean gira su cabeza hacia la puerta de la cocina y ve que Mike esta allí de pie, levantándose rápidamente al verle.

 

SEAN

 

¡Usted!

 

Mike camina hacia el salón. Al colocarse a unos metros de Sean, extrae del bolsillo de su pantalón un papel.

 

MIKE

 

Escucha atentamente. En este papel hay escritos los nombres de cuatro personas a las que tú vas a matar. Algo que deberás hacer en un solo día, antes de que el reloj marque las 24:00 de la noche.

 

SEAN

 

¿Qué?

 

 

MIKE

 

Lo harás. Cumplirás con tu deber. Ella lo espera así.

 

SEAN

 

¿Qué demonios quiere de mí?

 

MIKE

 

Acompáñame afuera.

 

 

ESCENA 54.

 

En el porche de la casa de Sean.

 

Sean y Mike miran la bandera de los Estados Unidos que cuelga de un mástil colocado en un lado del porche. La bandera se mueve ligeramente debido a una suave brisa.

 

MIKE

 

No son solo trece barras blancas y rojas y cincuenta estrellas sobre un fondo azul. En su interior hay algo más. Es como un cuerpo con vida que late y cuyas vibraciones nos llegan a todos nosotros en mayor o menor medida. Tú también sabes que es así. Pruébalo, Sean. Intenta verlo, intenta sentirlo. Si lo consigues, entonces, lo comprenderás todo

 

Sean camina unos pasos más hacia la bandera, colocándose frente a ella. Extiende su mano hacia el tejido tricolor que el viento agita levemente. Toca suavemente la tela y, tras unos segundos, empieza a sentir cómo se le adhiere a su mano, cómo recorre su brazo, pegándose a él. Ya no siente el tacto de la tela sino algo mucho más resbaladizo y volátil, como si fuesen gotas de lluvia que se deslizasen sin problemas por el cristal de una ventana. Su rostro es de completa perplejidad ante lo que esta sucediendo delante de sus ojos.

 

SEAN

 

¡Dios!

 

La bandera permanece adherida a la piel de su brazo durante unos segundos sin que se rompa del mástil al que esta unido. Tras este tiempo, la bandera le suelta. Sean se aleja unos pasos de ella, la cual recobra su composición y estructura normal, moviéndose de nuevo debido al viento.

 

Observa asustado su brazo, en el cual no hay ninguna secuela de la experiencia sufrida salvo por la novedad de que ahora tiene tatuado en colores resplandecientes un águila de cabeza blanca.

 

 

ESCENA 55

.

En el porche de la casa de Schiller. Escena exterior. Día.

 

Mike sigue sentado en los escalones del porche. Myer, con cara de asombro por lo que este le acaba de contar, esta de pie con el revolver en su mano pero sin apuntarlo sobre aquel.

 

DETECTIVE MYER

 

Ella. La Chica del Cuaderno de Dibujo. ¿Es cierto que no envejece?

 

MIKE

 

Tan cierto como que los sesos de Schiller están desparramados por el salón.

 

DETECTIVE MYER

 

¿Y el desierto? ¿A qué desierto se refiere Leonard?

 

MIKE

 

A uno que no podrás ver nunca.

 

Mike se abalanza sobre Myer aprovechando que éste esta desprevenido y no le apunta con el arma. Pero el policía es más hábil, dándole un rodillazo. El abogado cae por las escaleras del porche hasta llegar al suelo.

 

DETECTIVE MYER

 

Estúpido cabrón. Sube al coche. Tenemos que irnos ya.

 

Mike se pone lentamente en pie, llevándose las manos al estómago.

 

MIKE

 

¿A dónde?

 

DETECTIVE MYER

 

Necesitamos medicinas para Sean. Tiene que recuperarse y terminar su misión.

ESCENA 56.

 

En el coche de Mike. Escena interior. Día.

 

Mike conduce el coche por las calles de Washington. Myer esta situado en el asiento de atrás, apuntándole con su arma. Mike observa con disimulo que Sandy esta caminando por la acera. Pero a pesar de las precauciones, Myer se ha dado cuenta de que el abogado ha mirado a la chica como si la conociera.

 

DETECTIVE MYER

 

Para el coche.

 

MIKE

 

¿Qué ocurre?

 

DETECTIVE MYER

 

Te digo que pares el coche.

 

MIKE

 

Esta bien.

 

Mike hace lo que le pide Myer.

 

DETECTIVE MYER

 

Bájate y consigue que esa chica venga con nosotros.

 

MIKE

 

¿Para qué? No se quién es.

 

DETECTIVE MYER

 

No me mientas, Mike. Haz lo que te digo.

 

Mike sale del coche.

 

 

ESCENA 57.

 

En una calle de Washington. Escena exterior. Día.

 

Mike corre hacia Sandy, deteniendo su caminar al colocarse delante de ella.

 

SANDY

 

¡Usted!

 

MIKE

 

Tienes que venir conmigo.

 

SANDY

 

¿Dónde esta Sean?

 

MIKE

 

Esta conmigo. Acompáñame, por favor. Será mejor que hagas lo que te pido. Date la vuelta.

 

Sandy se gira, observando que en el asiento trasero del coche esta Myer, apuntándoles con su arma.

 

 

ESCENA 58.

 

En el salón de la casa de Mike. Escena interior. Día.

 

Landry se levanta del sofá y camina muy despacio por el salón, llevándose una mano a su hombro malherido. Escucha cómo se abre la puerta de entrada al piso, apareciendo en escena el Agente Anderson.

 

AGNT. DEL F.B.I. ANDERSON

 

Usted debe ser Alyson Thomas.

 

Landry se aleja unos pasos.

 

LANDRY

 

¿Qué quiere?

 

AGNT. DEL F.B.I. ANDERSON

 

Usted es la cuarta pata de una silla en la que resulta muy difícil poder sentarse.

 

 

 

 

 

ESCENA 59.

 

En el salón de la casa de Schiller. Escena Interior. Día.

 

Mike y Sandy entran primero en el sofá. Myer sigue apuntándoles con su arma.

 

SANDY

 

¡Sean!

 

Sandy corre hacia al sofá al ver que allí se encuentra Sean, el cual permanece inconsciente tendido en él.

 

MYER

 

Mike, tengo que decirte algo sobre Landry.

 

Mike observa a Sandy cómo abraza a Sean, llorando desconsoladamente.

 

MYER

 

El F.B.I. está en tu casa. Han ido a por ella. Buscan a Leonard. Les dije que comenzasen por ahí.

 

Mike hace un ademán de abalanzarse sobre él.

 

MIKE

 

¡Eres un hijo de puta, Myer!

 

MYER

 

Tranquilo. Lo he hecho por el bien de todos nosotros. ¿No te das cuenta? Intento que los federales nos dejen en paz, que se centren en Leonard. El F.B.I. no sabe nada acerca de Sean, desconocen lo que está haciendo. Estoy seguro de que Landry no les dirá nada sobre él ni sobre su misión. Te tiene demasiado respeto, e incluso se podría decir que cariño. Pero aún así, no tenemos que confiar del todo en ella, ¿verdad?, por aquello de que no está muy bien de la azotea. Si quieres, puedes ir por ella y traerla aquí. Ahora seguro que estará en el coche del Agente Anderson, escoltándola a comisaria.

 

Mike empieza a caminar hacia la puerta de salida del salón, deteniéndose cuando Myer le dice lo siguiente.

 

 

 

 

MYER

 

Haz lo que tengas que hacer. Si quieres cárgate a ese cabrón. Será lo mejor para todos nosotros.

 

Mike reanuda el camino hacia la puerta de salida, abriéndola y abandonando la casa.

 

 

ESCENA 60.

 

19:00 de la tarde. Leonard esta caminando por un estrecho camino flanqueado por un inmenso campo de maíz. Observa que una pequeña granja se divisa a solo unos metros de donde él se encuentra.

 

 

ESCENA 61.

 

Anderson conduce el coche por las calles de Washington. Landry está en el asiento de atrás.

 

AGNT. DEL F.B.I. ANDERSON

 

Tú sabes dónde está Leonard, ¿verdad?

 

Landry no le responde, dándose la vuelta y observando por la ventana trasera a los demás coches que circulan por la carretera.

 

 

ESCENA 62.

 

Myer está sentado en una silla. Su arma está depositada en una mesa junto a él. Sandy está arrodillada junto al sofá con su mano sosteniendo la de Sean, el cual todavía duerme. Sandy observa el cuerpo de Schiller sin cabeza tendido en el suelo. Después, observa que la navaja que Sean utilizó contra el viejo esta colocada en una esquina del primer peldaño de la escalera. Una circunstancia de la que Myer no se ha dado cuenta.

 

SANDY

 

Podrías llevarte el cuerpo de aquí. No es agradable verlo.

Myer, un tanto dubitativo y desconfiado, se levanta de la silla, se guarda el revolver dentro del pantalón y coge el cuerpo de Schiller en hombros, dirigiéndose con él a la puerta de salida del salón. Sandy vuelve a mirar la navaja. Cuando Myer va a abandonar el salón, se gira hacia Sandy.

 

MYER

 

Te portarás bien, ¿verdad?

 

La chica, con algo de temor en su rostro, decide no contestarle. Myer sonríe, notando el miedo que ella siente, saliendo del salón. Entonces, Sandy camina unos pasos rápidamente hacia el inicio de la escalera, cogiendo la navaja y guardándosela en el pantalón.

 

 

ESCENA 63.

 

En el coche del Agente del F.B.I. Anderson. Escena interior. Día.

 

Landry sigue mirando los coches que van detrás, dando la sensación de que espera ser rescatada. Anderson la observa por el espejo retrovisor.

 

AGNT. DEL F.B.I. ANDERSON

 

¿A dónde coño miras?

 

Anderson observa ahora a los demás coches que circulan junto al suyo. Siente que algún peligro puede sobrevenirle.

 

ANDERSON

 

Estas esperando a alguien, ¿no es así? A ese maldito abogado.

 

Anderson detiene el coche a solo unas manzanas de la comisaria.

 

ANDERSON

 

Baja del coche.

 

Landry no hace ningún caso a las palabras de Anderson, dejando entrever ahora una leve sonrisa al ver a lo lejos un coche que circula más rápido que los demás, el cual se dirige directo ellos.

 

ANDERSON

 

¡Baja del puto coche!

 

Landry, entonces, se tira al suelo, escondiéndose en el hueco existente detrás de los asientos delanteros. Anderson se dispone a salir cuando observa por el espejo retrovisor que el coche que circula más rápido que los demás se dirige a toda velocidad hacia el suyo. Abre la puerta del coche pero no le da tiempo a bajar de él. El coche que venía desde atrás impacta en el lado del conductor, provocando un tremendo accidente.

 

 

ESCENA 64.

 

En la cocina de la casa de Schiller. Escena interior. Día.

 

Myer deposita el cuerpo de Schiller en el suelo de la cocina. Tras hacer esto, camina hacia el frigorífico, cogiendo una cerveza.

 

 

ESCENA 65.

 

En el pasillo del primer piso de la casa de Schiller. Escena interior. Día.

 

Myer camina ahora por el pasillo, bebiéndose la cerveza, cuando, al abrir la puerta para acceder al salón, Sandy se abalanza contra él, sosteniendo entre sus manos la navaja de Sean e introduciéndola en el estómago de Myer, el cual, tras retroceder unos pasos, cae al suelo del pasillo, tirando el botellín y llevándose las manos al agujero recién hecho en su cuerpo.

 

SANDY

 

¡Nunca más le volveréis a utilizar, ni usted ni nadie!

 

Sandy tira la navaja al suelo, dejando a Myer en el suelo, sangrando profusamente.

 

 

ESCENA 66.

 

En el coche del Agente del F.B.I. Anderson. Escena interior. Día.

 

Landry, todavía tendida en el hueco existente detrás de los asientos delanteros, intenta reincorporarse. Una de las puertas de atrás se abre, apareciendo Mike en escena.

 

MIKE

 

¡Landry!

 

La chica levanta la cabeza. Tiene la cara un poco contusionada y le sangra la nariz.

 

LANDRY

 

¡Mike!

 

MIKE

 

Vamos. Tenemos que irnos.

 

Mike ayuda a Landry a poder salir.

 

 

ESCENA 67.

 

En el porche de la casa de la granja. Escena exterior. Día.

 

Leonard esta parado frente a la puerta de entrada a la casa. En el momento en el que va a tocar el timbre, escucha la voz de una mujer mayor detrás de él.

 

ANCIANA

 

¿Quién es usted?

 

Leonard de gira y observa a una anciana que está dispuesta a unos metros de él en el polvoriento camino, sosteniendo entre sus manos una pequeña cesta con un puñado de flores dentro. La anciana sube los escalones del porche hasta colocarse junto a Leonard.

 

LEONARD

 

Disculpe. Me llamo Leonard. El coche se me ha averiado y he decido caminar un poco.

 

ANCIANA

 

¿Le gustaría entrar? Puede quedarse el tiempo que quiera hasta que vengan a repararlo.

 

Leonard le sonríe.

 

 

 

 

 

 

 

ESCENA 68.

 

 

 

ANCIANA

 

¿De dónde es usted?

 

LEONARD

 

No soy de ningún sitio. Me muevo de un lado para otro.

 

ANCIANA

 

¿Está buscando a alguien?

 

LEONARD

 

En cierto modo. Primero trato de encontrar un lugar. Cuando lo encuentre quizá halle a la persona que estoy buscando.

 

ANCIANA

 

¡Vaya!, es un poco enrevesado todo. A mí quizá ya no me quede tiempo para encontrar algo más. Llevo viviendo aquí toda la vida pero no estoy triste por no haber visto nada más que los extensos campos. Mi marido murió hace más de veinte años. No tengo fotos de él aquí ni en ninguna parte de la casa salvo en nuestro dormitorio. Allí las conservo todas. Siempre están conmigo cuando más las necesito. Cuando me duermo, pienso en él y las fotografías me ayudan a recordarle tal y como era. Algunas veces las coloco encima de la cama y las rozo suavemente antes de dormirme

(su rostro casi explota en lágrimas. Se levanta de la mesa y camina unos pasos hacia el fregadero.)

Usted tendrá muchas experiencias que contar, de allí donde haya estado y de todo lo que haya podido conocer. Pero estoy segura de que nunca ha vivido algo como lo que yo viví hace mucho tiempo.

 

 

 

ESCENA 70.

 

En el salón de la casa de Schiller.

Escena interior.

Día.

 

Mike y Landry entran en la casa. Observan que Sean y Sandy no están en el salón y que tampoco Myer da señales de vida.

 

MIKE

 

¡Myer, Myer!

 

Mike y Landry se dirigen al pasillo del primer piso.

 

 

ESCENA 71.

 

En el pasillo del primer piso de la casa de Schiller. Escena interior. Día.

 

Allí, ambos observan el cuerpo sin vida de Myer tendido en el suelo.

 

LANDRY

 

¡Myer!

 

MIKE

 

Vámonos de aquí.

 

 

ESCENA 72.

 

En la cocina de la casa de la granja. Escena interior. Día.

 

La anciana mira por la ventana de la cocina mientras que Leonard escucha atentamente lo que ella le cuenta sentado en la silla.

 

ANCIANA

 

Habían pasado varios días desde la muerte de mi hermano. Yo solo tenía quince años. Estaba sentada en el porche, viendo cómo los familiares y amigos acudían a casa para darle el último adiós. Algunos de ellos se paraban para contarme lo valiente que fue en la guerra. Otros me regalaban fotografías de él vestido de uniforme o bien subido en su avión de combate. Entonces, cuando no quedaba nadie más por entrar, ocurrió algo muy extraño. Al principio pensé que sería algún familiar que no conocía, que viviría demasiado lejos, incluso en el extranjero, pero que había tenido la delicadeza de acudir ese día al funeral de mi hermano. Era una chica de mi edad, quizá algo más mayor. Apareció de improviso, junto a los coches aparcados en la entrada de la granja. Extrañada, entré rápido en casa y pregunté a los demás si la conocían, si sabían cómo se llamaba, si la habían acompañado hasta allí. Algunos de ellos se asomaron a la ventana y otros, como mi tío Carl, salieron al porche de casa. Pero ninguno de ellos me pudo decir nada sobre aquella chica. ¿Y sabe usted por qué?

(gira su mirada hacia un expectante Leonard.)

Porque ni siquiera la podían ver.

 

ESCENA 73.

 

En el porche de la casa de la granja. Escena exterior. Día. (Flashback.)

 

Abril de 1942. La chica de quince años esta sentada en las escaleras del porche, observando cómo sus parientes y amigos van subiendo hacia la entrada. En un goteo constante, van entrando todos a la casa, pasando junto a ella, escuchándose comentarios de hondo penar por la muerte de su hermano. Algunos se detienen para hablar con ella y otros le entregan recuerdos de él. Cuando se ha quedado sola, la chica dirige su mirada hacia una joven de largo pelo negro, la cual esta inmóvil al lado de los coches aparcados, a unas decenas de metros de la casa. La chica se levanta y la observa con detenimiento hasta que decide entrar en casa. Varios segundos después, sale de nuevo pero esta vez acompañada por un hombre de mediana edad.

 

TÍO CARL

 

Te he dicho que allí no hay nadie, Rebeca.

 

REBECA

 

¿Estas seguro?, tío Carl. Junto a los coches.

 

Rebeca observa cómo la Chica del Cuaderno de Dibujo permanece quieta junto a los coches. Su tío vuelve a mirar de nuevo hacia el lugar donde ella le indica.

 

TÍO CARL

 

No hay nadie

 

El hombre entra de nuevo en la casa mientras que Rebeca vuelve a mirar a la joven, la cual camina ahora unos pasos hacia el porche de la casa hasta colocarse a solo unos pasos de la campesina, en el inicio de las escaleras. Extrae un folio en blanco y comienza a realizar unos trazos en él. Tras terminar el dibujo, lo deja en el primer peldaño y se marcha, caminando muy lentamente hacia la salida. Un fuerte viento aparece de improviso, levantando algo de arenilla del suelo, lo que obliga a Rebeca a llevarse sus manos al rostro para poder protegerse. Tras esto, vuelve a mirar al sendero por donde estaba caminando la joven, observando que no hay rastro de ella. Entonces, desciende las escaleras del porche muy lentamente hasta llegar al escalón en donde se halla el dibujo. Se agacha, lo coge y lo observa, sin que se muestre lo que representa.

 

 

 

 

ESCENA 74.

 

La anciana sigue mirando por la ventana de la cocina. Leonard se levanta de la silla, fascinado por lo que le acaba de relatar, caminando unos pasos hasta colocarse a su lado.

 

LEONARD

 

¿Todavía conserva el dibujo que le dejó?

 

ANCIANA

 

Cuando lo recogí del suelo y vi lo que en él había dibujado... mi cuerpo se estremeció, mi alma se expandió dentro de mi y tuve la sensación de que sostenía entre mis manos un pedazo de la propia tierra que pisaba.

 

 

ESCENA 75.

 

En el coche de Myer

 

Mike conduce. Landry esta sentada en el asiento del copiloto. Sean esta tumbado inconsciente en el asiento trasero.

 

LANDRY

 

¿Qué vamos a hacer ahora?

 

MIKE

 

Tenemos que encontrar a Sean.

 

LANDRY

 

¿Y qué hay de Leonard?

 

MIKE

 

Tengo la sensación de que intenta encontrar el desierto.

 

LANDRY

 

Tú eres el único que puede hacerlo.

 

 

MIKE

 

Leonard le explicó a Myer la existencia de Sean para tenerlo ocupado. Sabía que Myer se estaba interesando demasiado por todo este asunto. Y al saber lo que Sean está obligado a hacer, Myer ha querido obtener más información. Por eso me necesita. A Leonard no le interesa lo que Sean debe hacer. Solo le motiva hallar el desierto para desde allí poder encontrarla. También pensó que con ello se quitaría del medio al F.B.I.. Ellos estaban vigilando a Myer para atraparle. Leonard se dejó ver con él a propósito cuando le contó lo de Sean. Pero Leo ha sido más listo que todos nosotros. Ha desaparecido. Estoy seguro de que el F.B.I. no sabe donde está. Y ahora es Myer quien debe aguantar a los federales. Intenta que el tal Anderson nos deje en paz, pero no sabe cómo hacerlo. Por eso me ha dejado que fuera en tu búsqueda para que...

 

Landry gira su mirada hacia Mike.

 

LANDRY

 

...Te lo quitaras del medio.

 

 

ESCENA 76.

 

La anciana abre un pequeño armario que está colocado junto a la cama. Leonard observa las fotos de su marido dispuestas por toda la habitación, tendidas algunas de ellas en la cama. La anciana extrae de un cajón del armario un sobre amarillento del tamaño de un folio. Leonard mira con incertidumbre el sobre que ella sostiene.

 

ANCIANA

 

Algo en mi interior me dice que usted también la conoce. Tenga.

 

La anciana le entrega a Leonard el raído sobre.

 

LEONARD

 

¿Por qué me lo da?.

 

ANCIANA

 

Porque ya no lo necesito. He tomado una decisión.

 

 

LEONARD

 

¿A qué se refiere?

 

ANCIANA

 

¿Sabe lo qué creo?, que

no ha sido fruto de la casualidad el que su coche se averiase cerca de mi casa ni el que estemos aquí y ahora hablando sobre esa joven.

 

 

ESCENA 77.

 

En un callejón de Washington.

 

Sandy sostiene por el hombro y con mucho esfuerzo a un Sean malherido y adormilado, depositándole con cuidado en el suelo. De la puerta trasera de un restaurante chino, sale uno de los camareros, sujetando una gran bolsa de basura que introduce en un contenedor, observando con ojos de curiosidad al chico herido y la joven que le cuida.

 

SANDY

 

Tranquilo. Encontraré un coche y nos iremos de aquí.

 

Sandy observa con ojos escrutadores al camarero que acaba de aparecer.

 

SEAN

 

Tengo que terminar lo que he empezado.

 

El camarero vuelve a entrar en el restaurante.

 

SANDY

 

¡No, no tienes que hacer nada! Esa gente ya no podrá encontrarte. Nos iremos muy lejos, a Florida, a Nuevo México, a cualquier sitio lejos de aquí, ¿de acuerdo?

(mira a su alrededor, observando que no hay nadie. Después, dirige su mirada a un lúgubre edificio abandonado, el cual tiene la puerta de entrada entreabierta.)

Vamos, Sean. Pronto podrás descansar mejor.

 

Sandy ayuda a Sean a levantarse del suelo, sosteniendo su cuerpo para que no se caiga. Al dar un par de pasos, se detiene al escuchar a su espalda la voz de Mike.

 

 

 

MIKE

 

Sandy.

 

Sandy se gira y observa que Mike y Landry están dispuestos a unos pasos de ella. Sus ojos de Sandy empiezan a sollozar.

 

SANDY

 

¿Por qué no nos dejáis en paz?

 

MIKE

 

Debemos llevárnoslo con nosotros.

 

SANDY

 

¡Miradle!, ya no os sirve para nada.

 

MIKE

 

Le curaremos. Cuando termine, le dejaré marchar. Te lo prometo.

 

Sandy empieza a llorar más desconsoladamente, mareándose y perdiendo el equilibrio, dejando caer el cuerpo de Sean al suelo. Landry reacciona rápido, corriendo para sostener el cuerpo de Sean, evitando que se caiga. Mientras, Mike hace lo mismo con el cuerpo de Sandy, depositándolo suavemente en el suelo, observando que se ha desmayado y diciéndole lo siguiente en voz baja.

 

MIKE

 

Volverás a verle. Confía en mí.

 

 

 

ESCENA 78.

 

En el porche de la casa de la granja.

Escena exterior. Día.

 

La anciana está situada de pie en las escaleras del porche, debajo de la bandera de los Estados Unidos que cuelga de un mástil, mientras observa cómo Leonard se aleja de la casa por un pequeño sendero polvoriento. Este, con el sobre sostenido en su mano, se gira, agitando la mano en señal de despedida. La anciana repite el movimiento para, después, observar la bandera, pensando para sí mismo.

 

 

 

 

VOZ EN OFF DE LA ANCIANA

 

Acepto. Acepto lo que me propones. Me ha costado mucho tiempo decidirme pero lo ocurrido este día me ha dado el último empujón

(se gira y observa ahora los campos de cultivo.)

Después de todo, voy a conocer algo más que esto.

 

 

ESCENA 79.

 

En el salón de la casa de Mike. Escena interior. Noche.

 

Las 22:00. Mike mira por la ventana la noche caer sobre la ciudad y el inicio de una fuerte tormenta. Sean duerme en el sofá. Landry apaga las luces y se coloca detrás de Mike, el cual empieza a recordar lo que sucedió en Washington a finales de los sesenta.

 

 

ESCENA 80.

 

Octubre de 1968. Un grupo de hippies se agolpan cerca de la verja de entrada al jardín de la Casa Blanca. Han levantado un pequeño estrado en donde varias personas están terminando de colocar un atril para que el líder del grupo de manifestantes pueda dirigirse a la multitud. Mientras, el resto de los asistentes cantan consignas contra la Guerra del Vietnam. La Chica de Cuaderno de Dibujo aparece en escena dispuesta junto a la verja, observando los jardines de la Casa Blanca y la propia residencia del Presidente. Después de varios segundos, todo queda listo. El atril ya esta dispuesto, esperando a que Delaney comience su perorata. La Chica del Cuaderno de Dibujo se aparta de la verja para penetrar en la maraña de manifestantes, como si fuera una más de ellos. Extrae un folio en blanco y empieza a realizar trazos sobre el papel, dibujando a los hippies y pacifistas que todavía gritan y cantan en torno a ella, los cuales aguardan la aparición de su líder. El sonido de la multitud desaparece cuando Delaney, con el torso desnudo y un pantalón vaquero, se sube al atril recién construido. Coge el megáfono que uno de sus compañeros le alarga desde abajo. A punto de iniciar su discurso, se da cuenta de la presencia de la joven, la cual sigue dibujando, entre el público asistente. La observa paralizado durante varios segundos, sintiendo que es él único que la puede ver. El griterío de la gente despierta al hippie de la parálisis en la que se encontraba, volviendo a concentrarse en lo que tiene que hacer. Con tono fuerte y decidido, dice lo siguiente por su megáfono.

 

 

 

 

DELANEY

 

¡Hemos llegado hasta aquí, como conclusión a una larga travesía que nos ha llevado por todo el país, para reclamar una sola cosa, para decirle al Presidente que no podrán con nosotros, para advertirle de que su tiempo se acaba. Si hay algo que no debemos olvidar en estos momentos es que nosotros también sentimos esto como nuestro

(Delaney coge una bandera de los Estados Unidos, la cual agarra con fuerza.)

Esta es la razón por la que estamos aquí. Nuestros sueños y esperanzas, los sueños y las esperanzas de todos los que vivimos en este gran país, confluyen en un solo ser, habitan dentro de este trozo de tela!

La Chica del Cuaderno de Dibujo, al escuchar estas últimas palabras, deja de dibujar, levantando la vista y observando a Delaney, el cual lanza su megáfono a aquella persona que anteriormente se lo había dado para decir las siguientes palabras a pelo, aunque con un tono mucho más calmado y sereno.

 

DELANEY

 

No os dejéis confundir, no os dejéis que os roben lo que os pertenece.

 

El rostro de Delaney es de honda emoción. La joven le sigue observando. El magnífico silencio se rompe cuando los asistentes empiezan a aplaudir enfervorecidos en respuesta al sentido discurso. Delaney abandona el atril, dándole la bandera a dos hombres, los cuales la desenrollan, extendiéndola al cogerla cada uno por un lado. La multitud vuelve a chillar al ver la bandera en toda su amplitud. Delaney desciende del estrado por unas escaleras laterales, caminando ahora hacia una de esas características y amplias furgonetas de hippie, aparcada a unos metros del estrado junto a otras más, en donde le esperan unas cuantas chicas. Pero antes de llegar, se gira para observar de nuevo a la Chica del Cuaderno de Dibujo, la cual sigue entre la masa de manifestantes, observándole detenidamente. Mantienen las miradas durante unos segundos hasta que él la aparta al llegar a la furgoneta, en donde se abraza con una de las jóvenes, subiendo con todas ellas al auto.

 

 

ESCENA 81.

 

Washington. 1600 de la calle Pennsylvania. Enfrente de la Casa Blanca. Escena exterior. Día (Flashback.)

 

Media hora después. La concentración ha concluido. Los manifestantes empiezan a recoger sus cosas y a meterlas en las furgonetas que están aparcadas a unos metros. La Chica del Cuaderno de Dibujo espera de pie a unos pasos de la furgoneta en la que Delaney se había introducido. Detrás de ella se pueden observar los jardines de la Casa Blanca.

 

Unos segundos después, el líder del grupo sale del auto, vistiéndose con una larga y florida camisa y abrochándose el pantalón. Camina unos pasos hasta que se encuentra frente a ella, deteniéndose en el acto. Ambos se vuelven a mirar a los ojos durante unos segundos. El rostro de él refleja expectación e incertidumbre, estando de nuevo como hipnotizado, no pudiendo reaccionar ante la presencia de ella, cuyo rostro, en cambio, es sereno e imperturbable. Junto a ellos pasan hippies cargados con banderas y pancartas, las cuales introducen en las furgonetas. Entonces, pasado este tiempo, la joven extrae una cartulina de su cuaderno. Tras sujetarlo en sus manos durante unos instantes, se lo entrega a Delaney, el cual, con algo de duda, lo coge, observando lo que en él hay dibujado: la marabunta de manifestantes que se agolpaban junto a la verja. En ese momento, las dos personas que extendieron la bandera aparecen en escena como un auténtico torbellino, cogiéndole por el brazo.

 

MATHEWS

 

¡Eh!, Mark, ¿que coño estas haciendo? ¡Venga!, tenemos que preparar la fiesta de mañana. Todavía nos quedan muchas cosas que hacer.

 

GREGOR

 

Sí, es el punto y final a toda esta orgía de kilómetros y asfalto.

 

Gregor lleva un collar compuesto de pequeñas figuritas de madera que representan animales. La Chica del Cuaderno de Dibujo observa cómo Delaney se aleja de ella, arrastrado por sus amigos hacia una de las furgonetas.

 

MATHEWS

 

Este último discurso es el mejor de todos los que has hecho, de verdad.

 

GREGOR

 

Cuéntame, Mark, ¿qué tal con esas chicas? Nunca mejor dicho lo de orgía de kilómetros y asfalto, ¿verdad?

 

MATHEWS

 

Sí. ¿Ha cuantas tías te has tirado en cada uno de las ciudades en las que hemos estado, amigo?

 

Gregor y Mathews ríen. Delaney, entonces, antes de entrar en la furgoneta, se gira, observando a la joven que le ha entregado el dibujo, la cual sigue impasible de pie, como si fuese invisible. Un fantasma al que solamente él puede ver.

 

ESCENA 82.

 

En el salón de la casa de Mike.

Escena interior. Noche.

 

Mike y Landry está sentados en el suelo del salón, en la oscuridad. Sean todavía descansa en el sofá.

 

MIKE

 

Ayer encontré de nuevo el desierto. No siempre sucede cuando uno quiere pero esta vez se abrió ante mis ojos. Me puse de pié en la silla e intenté recordar lo que me dijo la primera y única vez que me habló. Hay cosas que no te he contado que quizá deberías saber para que puedas completar toda la historia. Regresando a Filadelfia en coche, después de lo sucedido en Nueva York, apareció ante mí el desierto. No había visto antes nada igual en mi vida. Era un escenario distinto a los anteriores en los que la pude ver, pero ella seguía siendo la misma. Como sabes, me explicó que debía buscar a una persona que tenía la obligación de hacer algo horrible pero necesario. Me habló en voz baja y serena, relatándome también algunos episodios de los viajes que realizaba por todo el país, como lo ocurrido en Washington a finales de los sesenta. Todo lo que pasó aquellos dos días menos lo sucedido en una pequeña habitación. Lo último que me dijo es que debía instalarme en Washington, donde conocería a una persona.

 

LANDRY

 

Leonard.

 

MIKE

 

Ella se puso en contacto primero con él. Pero al no superar la prueba buscó a otra persona. A pesar de eso, ella no quiso apartarle del todo de esta historia. Por ese motivo me encontré con él aquí. Le puse al día sobre todo lo que ella me comentó en el desierto, al igual que hice después contigo. Extraña coincidencia el que unos meses después a Leonard le asignasen aquel caso que nadie lograba resolver. El interés que todo esto despertó en él fue incrementándose, de la misma manera que el que empezaba a sentir su compañero.

 

LANDRY

 

Te acusa de haber compartido conmigo todo lo que ella te dijo cuando él hizo lo mismo con Myer.

 

 

 

 

MIKE

 

Estuve varios años buscando a la persona más indicada para cumplir esa misión. Llegué a pensar que aquella persona pudiera ser yo mismo, o Leonard, o incluso tú. Finalmente, encontré a Sean. Pero, aún así, no estaba seguro de lo que ella me dijo. No estaba seguro de que la persona que yo había elegido para cumplir esa misión fuera la indicada, a pesar de que superó la prueba con éxito, ni de que fuese a aceptar esa responsabilidad. Por eso intenté encontrar de nuevo el desierto, para recordar lo que me dijo aquel día, para tener la absoluta certeza de cuál era el cometido que me había encomendado. Rememoré aquel instante de un modo tan nítido que me resultó increíble, como si volviera a estar allí de nuevo junto a ella, subidos en aquella silla de madera. Cuando me senté de nuevo, después de recordar todo lo que sucedió aquel día, me sentí mejor y más seguro de mi mismo, más seguro de la misión y de todo lo que ella esperaba de mi. Entonces, escuché las voces de las personas sin rostro. De alguna manera penetraron en mi mente, ofreciéndome la posibilidad de conocer toda la historia completa, todo lo que ocurrió en aquella habitación.

 

Mike le cuenta a Landry el resto de la historia que sucedió en Washington.

 

 

ESCENA 83.

 

En un local hipiie en Washington. Escena interior. Noche (Flashback.)

 

Octubre de 1968. Unas decenas de hippies y pacifistas están congregados en un gran local celebrando el éxito de la manifestación del día anterior. Mathews y Gregor están conversando mientras beben unas cervezas. Delaney, por su parte, tiene el rostro pálido y desencajado, sintiéndose sin fuerzas. Tanto es así que la cerveza que sujeta se le resbala de las manos, cayéndosele al suelo.

 

MATHEWS

 

¡Eh!, Mark, ¿te pasa algo?

 

Delaney intenta aparentar normalidad entre sus amigos.

 

DELANEY

 

No es nada. Solo estoy un poco mareado.

 

En ese momento, Delaney observa que la Chica del Cuaderno de Dibujo ha entrado dentro de la sala, atravesando la multitud hasta que sube por unas escaleras adosadas a la pared, las cuales conducen al segundo piso del local.

 

DELANEY

 

Será mejor que duerma un poco. Luego nos vemos, ¿de acuerdo?

 

MATHEWS

 

Sí, claro. Lo que tú digas, Mark.

 

GREGOR

 

Descansa, amigo.

 

Delaney se aleja de ambos, caminando torpemente por el interior del local, chocando irremediablemente con cada persona con la que se encuentra.

 

GREGOR

 

¿Qué coño le pasa? Desde ayer esta muy extraño.

 

MATHEWS

No lo sé. Quizá Andy sepa algo más.

 

Mathews y Gregor observan que Delaney camina hacia la escalera que conduce al segundo piso.

 

 

ESCENA 84.

 

En un pasillo del segundo piso del local. Escena interior. Noche (Flashback.)

 

Delaney termina de subir los últimos peldaños, notándose cada vez con menos fuerza, chocando con una pareja de melenudos hippies que circulan medio borrachos por el pasillo en dirección a las escaleras.

 

HIPPIE # 1

 

¡Joder! ¿Qué coño te ocurre, amigo?

 

DELANEY

 

Lo siento.

 

HIPPIE # 2

 

Ten más cuidado, ¿quieres?

 

Delaney se apoya contra la pared, intentando calmarse y ganar algo de fuerza. Por la puerta entreabierta de una de las habitaciones que flanquean el pasillo, observa la inmóvil sombra de una persona dentro.

 

 

ESCENA 85.

 

Mathews y Gregor conversan con aquella persona que le entregó a Delaney el megáfono en la manifestación de ayer.

 

MATHEWS

 

Ayer le vimos como ido, sosteniendo un trozo de papel en blanco y mirando a los jardines de la Casa Blanca sin apenas pestañear.

 

GREGOR

Sí. Estaba como... paralizado.

 

SCHILLER

 

Ya. Será mejor que vaya a ver qué le ocurre.

 

 

ESCENA 86.

 

Mark Delaney y la Chica del Cuaderno de dibujo están solos en una desordenada habitación del local. Él, con el rostro sudoroso y fatigado, está sentado en un sucio sofá, observando el dibujo que ella le entregó el día anterior. Ella esta de pie.

 

DELANEY

 

No puedo hacer lo que me pides. Ni siquiera tengo la certeza de que esté hablando contigo ahora mismo.

 

En ese momento, llaman a la puerta. Delaney mira a ver quién es, dejando la puerta entornada para que aquel que ha llamado no pueda ver que está con ella en la habitación.

SCHILLER

 

Mark, ¿qué coño haces aquí? Los chicos y yo te estamos esperando abajo

 

DELANEY

 

Ahora no puedo ir. Tengo que resolver un asunto.

 

SCHILLER

 

¡Eh, venga, dime quién es! Seguro que es alguna chica, ¿verdad?

 

DELANEY

 

No puedo dejarte pasar. Es algo que tengo que solucionar yo solo.

 

SCHILLER

 

Me estás empezando a preocupar, tío. Desde ayer has estado muy raro. Aaron y Tim no están muy seguros de que te encuentres bien. ¿Por qué no me dejas entrar? Escucha, sabes que puedes contar con nosotros. Voy a llamarles, ¿de acuerdo?, y cuando estemos los cuatro nos contaras lo que te sucede.

 

DELANEY

 

No los llames, Andy

(le habla en tono más bajo.)

Dentro hay alguien.

 

SCHILLER

 

¿Y quién coño es?. ¿Es por esa persona por lo que te comportas así?.

 

DELANEY

 

Sí, creo que sí.

 

SCHILLER

 

¿Y de dónde viene?

 

DELANEY

 

Esa no es la cuestión que más me preocupa ahora. Es algo muy extraño.

 

SCHILLER

 

Escucha. Puede ser algún espía, algún infiltrado del gobierno. Si es así, nos desharemos de él

(se levanta la camisa, mostrándole un revolver.)

Voy a por Tim y Aaron, ¿de acuerdo?

Delaney observa con cara de preocupación cómo Schiller se aleja.

 

 

ESCENA 87.

 

Mike está ahora de pie mientras que Landry sigue sentada.

 

LANDRY

 

Intentaron violarla, ¿no es así?

 

MIKE

 

No.

 

Mike continúa relatándole la historia.

 

 

 

ESCENA 88.

 

En la pequeña habitación del segundo piso del local hippie. Escena interior. Noche (Flashback.)

 

Schiller abre la puerta de la habitación y se encuentra a Delaney tirado en el suelo, asustado como un niño pequeño. Detrás de Schiller aparecen Gregor y Mathews. La Chica del Cuaderno de Dibujo se muestra ante los nuevos invitados.

 

SCHILLER

 

Mark, ¿qué coño está pasando aquí? Aaron, ayúdale.

 

Gregor hace lo que le pide Schiller, levantándole del suelo y colocándole en el sofá.

 

SCHILLER

 

¿Esta es la persona a la que te referías? No parece del gobierno.

 

DELANEY

 

No es del gobierno

(observa desde el sofá que los tres se acercan a ella.) ¡

No os acerquéis a ella!

Schiller y Mathews se alejan unos pasos de la joven. Delaney se levanta, apoyándose en Gregor, intentando preservar de ese modo su autoridad ante sus compañeros, diciéndole lo siguiente a la joven.

 

DELANEY

 

Si no te marchas ahora, algo desagradable te puede ocurrir.

 

Ella sigue sin moverse ni decir absolutamente nada. Schiller, Gregor y Mathews observan a la joven.

 

GREGOR

 

¡Habla, jodida puta! Eres del gobierno, ¿verdad?

 

SCHILLER

 

No os preocupéis, hablará

(en ese momento, extrae su revolver.)

En Detroit nos advirtieron de que estábamos siendo vigilados por alguien de arriba.

Delaney se aparta de Gregor, el cual le había servido de apoyo para no caerse, caminando muy lentamente él solo hacia ella, concentrando su temerosa mirada en sus ojos.

 

DELANEY

 

¡No lo veis, no lo veis!

SCHILLER

 

¿Ver el qué, Mark?

 

Delaney se coloca cara a cara con ella.

 

DELANEY

 

Hay algo en ella pero no se qué es. Lo he notado desde el mismo momento en que la vi ayer. Veo que en sus ojos hay la mirada de un líder, con más fuerza y carisma que ninguno de los que hayamos podido conocer en los libros de historia. Alguien que llevará a unos cuantos elegidos a un lugar desconocido e inalcanzable para los demás.

 

Schiller, Gregor y Mathews empiezan a reírse al escuchar las palabras de Delaney.

 

MATHEWS

 

¿Pero de qué coño estás hablando?

 

Entonces, en los ojos de la Chica del Cuaderno de Dibujo se vislumbra el vuelo de un águila de cabeza blanca. Delaney retrocede asustado por lo que acaba de ver.

 

DELANEY

 

Cogedla.

 

Pero ninguno de los presentes reacciona.

 

DELANEY

 

¡Cogedla, maldita sea!

 

Ahora, Schiller, Gregor y Mathews caminan unos pasos hacia la joven, rodeándola. Schiller apunta su arma contra ella. Pero esta sigue sin inmutarse, callada e inmóvil. Los tres hippies se acercan más a la joven ante la atenta mirada de Delaney, el cual permanece petrificado, observándola. En ese instante, la Chica del Cuaderno de Dibujo coge su cuaderno y empieza a arrancar las cartulinas que lo componen. Multitud de folios caen muy despacio, tiñendo de blanco el suelo de la habitación en pocos segundos. Folios en los que se pueden apreciar los dibujos realizados en ellos hasta ese momento: la fachada de un teatro neoyorquino, el cañón del colorado, Central Park, el puerto de Boston, la Casa Blanca y sus jardines, el Empire State Building... Tras unos segundos, ninguna cartulina penda del lomo del cuaderno, el cual es tirado al suelo.

En algunas de las cartulinas se puede observar también a unos soldados confederados descansando en su campamento, personas vestidas impecablemente, las cuales pasean por una céntrica calle del Chicago de los años veinte, una multitud que se congrega para festejar la inauguración del Museo de Arte Moderno de Nueva York, acontecida ésta en 1870, un tiroteo entre dos cowboys desarrollado frente a la entrada del típico Salón de cualquier pueblucho del Oeste americano... Después de esto, la joven empieza a desvestirse, quitándose muy lentamente su fino vestido. Los cuatro hippies observan su cuerpo desnudo. Un cuerpo en el que vibra una enorme bandera de los Estados Unidos que late con vida propia, moviéndose al ritmo de sus músculos. Una bandera de colores vivos: un rojo fuego, un blanco cegador y un azul intenso. Schiller, Gregor y Mathews se apartan de ella muy despacio. Delaney, en cambio, camina unos pasos hacia ella.

 

DELANEY

 

¡Vestidla! ¡Rápido! ¡Tapad su cuerpo!

 

Pero ninguno de los tres hippies se atreve. Entonces, es el propio Delaney el que se agacha para coger el vestido. Pero, en el momento de levantarse, se inclina hacia Schiller, arrebatándole el arma. Tira el vestido al suelo y se levanta rápidamente, apuntándola con el revolver. Delaney y la joven mantienen las miradas durante unos segundos en completo silencio. Un silencio en el que nadie de los presentes se mueve un solo milímetro. Un silencio roto por la voz de Delaney, el cual dice lo siguiente, con voz ronca y ojos llorosos.

 

DELANEY

 

No puede ser que haya alguien como tú en este mundo. Alguien realmente libre.

 

Delaney dispara el arma a bocajarro contra ella. La bala atraviesa el rostro de la joven sin que le ocurra nada, impactando contra la puerta de la habitación y escuchándose el grito de alguien detrás. Delaney empieza a sudar. Tira el arma al suelo. Schiller y Gregor se miran, preguntándose a sí mismos por lo que ha sucedido. Mathews camina hacia la puerta, la abre y observa que hay una persona tendida muerta en el umbral de la puerta de la habitación: un joven hippie que les llevaba unas cervezas. Gregor se arrodilla ante el cuerpo del joven, intentando saber si todavía respira.

 

GREGOR

 

Le has matado.

 

Delaney camina hacia el cuerpo sin vida del joven. Se arrodilla junto a él y empieza a llorar.

 

 

DELANEY

 

¿Qué he hecho? ¡Scott, hermano mío!

 

Delaney comienza a llorar desconsoladamente. Mathews se queda observándolo todo mientras que Schiller se da cuenta de que la Chica del Cuaderno de Dibujo ha desaparecido junto con sus dibujos. El sonido de la fiesta continúa en el primer piso.

 

 

ESCENA 89.

 

En el salón de la casa de Mike. Escena interior. Noche.

 

Prosigue la conversación entre Mike y Landry en el salón.

 

MIKE

 

Cuando llegó la Policía, Schiller, Gregor y Mathews dijeron que una chica, a la que nadie conocía ni habían visto antes, era la causante de aquella muerte. Convencieron a los demás para que todos declarasen lo mismo.

 

LANDRY

 

Ella no hizo nada. No cometió ningún asesinato.

 

MIKE

 

Siempre desconfié de la versión oficial, de lo que todos dijeron en su día. Aunque nunca me lo dijo, siempre pensé que intentaron violarla y que ella se defendió. Hasta que hace unos días, en el desierto, aquellas personas sin rostro me hablaron, revelándome la verdad.

 

Sean está despierto en el sofá, sin moverse. Ha escuchado desde el principio toda la historia que ha contado Mike sin que ni él ni Landry se hayan dado cuenta. De pronto, la voz de Leonard se escucha desde detrás de ellos.

 

LEONARD

 

Mike.

 

Mike y Landry miran hacia la puerta de entrada, observando que Leonard acaba de entrar. Sean cierra los ojos y se hace de nuevo el dormido.

 

LEONARD

 

Tengo algo para ti.

Leonard extrae el sobre que le entregó la anciana. Camina unos pasos hacia Mike, el cual aguarda atento con Landry a su lado

 

LEONARD

 

Me lo dio una anciana. Cuando era solo una niña la pudo ver. Se presentó en el funeral de su hermano he hizo esto cuando las dos se quedaron solas

(le entrega el sobre.)

He abierto el sobre y he palpado su interior. Algo hay dentro, de eso estoy seguro, pero no se que podrá ser. Puede que solamente sea un folio en blanco, puede que una cartulina con un dibujo hecho por la propia anciana, puede que sea todo o puede que no sea nada. He tenido el impulso de ver lo que hay dentro pero pensé que eso te correspondía a ti.

 

Mike abre el sobre e introduce la mano en su interior. Palpa la rugosa superficie de un folio. Lo extrae lentamente ante la mirada expectante de Leonard y Landry. Los tres observan lo que hay dibujado en el folio: una chica de pie en el porche de una casa de campo. Su rostro es tremendamente parecido al de la anciana. Mike pasa su mano suavemente por la cartulina, sintiendo en las yemas de sus dedos los trazos del dibujo.

 

LEONARD

 

Mike, ahora tengo la certeza de que su viaje comenzó hace mucho tiempo y de que está a punto de ponerle fin. Y alguien tendrá que continuarlo.

 

 

ESCENA 90.

 

 

En la costa Oeste todavía hay algo de claridad aunque ya es de noche. La Chica del Cuaderno de Dibujos extrae un folio de su cuaderno y se dispone a dibujar el perfil de los rascacielos. Después de terminar, introduce el dibujo recién acabado en su cuaderno. Empieza a llover ligeramente. Un viento frío procedente del mar agita su cabello. Un tipo haciendo footing pasa a su lado. La Chica del Cuaderno de Dibujo mira hacia arriba y observa cómo sobrevuela el puente un águila de cabeza blanca. En su interior siente que el viaje está a punto de finalizar.

 

 

 

 

 

 

 

 

ESCENA 91.

 

En el coche de Mike. Escena interior. Noche.

 

Las 23:30. Mike conduce el coche. Landry está a su lado, mirando por el espejo retrovisor al coche de Leonard, el cual le sigue a solo unos metros. Mike extrae de un bolsillo una copia de la llave de su casa.

 

MIKE

 

Ten. Unas semanas antes de que decidiese llamar a la clínica encargué una copia. Nunca he tenido la oportunidad de dártela.

 

Landry la coge.

 

LANDRY

 

Esto quiere decir que...

 

MIKE

 

Solo quiere decir que estuvo mal lo que hice.

 

 

ESCENA 92.

 

En el porche de una casa de un barrio residencial de Baltimore. Escena exterior. Noche.

 

Delaney se despide de su nieto, el cual es llevado de la mano por sus padres, introduciéndose los tres en un coche aparcado frente a la casa. El coche, tras unos segundos, abandona el lugar, mientras que el anciano saluda con la mano.

 

 

ESCENA 93.

 

En el salón de la casa de Delaney. Escena Interior. Noche.

 

Delaney se quita su abrigo y se sienta, un tanto fatigado, en un sillón. La casa está medio a oscuras pero no enciende ninguna luz, pues la chimenea alumbra lo suficiente. Tras unos segundos, el viejo extrae de debajo del sillón una alargada caja de madera. La mira durante unos instantes para, posteriormente, abrirla, sacando de su interior un folio de color blanco en el que aparece dibujado el entierro de una persona. Delaney recuerda el momento en el que le entregaron ese dibujo.

 

ESCENA 94.

 

En un descampado en las afueras de la ciudad de Sacramento. Escena exterior. Día (Flashback.)

 

Noviembre de 1968. Un grupo de pocas personas, entre los que se encuentra Schiller, Mathews y Gregor, se arremolina en torno a una tumba, dentro de la cual descansa el hermano de Mark Delaney. El propio Delaney también está presente en el entierro pero alejado unos metros del grupo. Una hippie, de largo pelo cobrizo, camina unos pasos hacia la tumba, depositando en ella un pequeño ramo de flores. Tras unos segundos, los presentes comienzan a abandonar el lugar, caminado hacia una fila de tres coches que están colocados a unos metros. Todos los coches, menos uno, se van alejando lentamente por un polvoriento camino mientras que Delaney permanece impasible, mirando la lápida de su hermano. Entonces, camina unos pasos hasta colocarse frente a ella, arrodillándose y cogiendo entre sus manos un puñado de la arena esparcida en torno a la tumba, llorando desconsoladamente. Después de esto, se pone de pie, dejando caer la arena al suelo. Un ligero viento aparece de improvisto, arrastrando a su paso una cartulina que queda depositada a sus pies. Se agacha de nuevo para cogerla. Observa que en ella aparece dibujado el momento en el que la chica de largo pelo cobrizo depositaba las flores en la tumba de su hermano. Delaney da una vuelta a sí mismo, intentando ver a la Chica del Cuaderno de Dibujo, pero sin hallar a nadie. Con el rostro lleno de ira, hace una ademán de estrujar el dibujo entre sus manos. Entonces, levanta la vista y observa que la Chica del Cuaderno de Dibujo aparece de improviso, dispuesta a solo unos metros de él. Mantienen la miradas durante unos segundos en mitad del solitario paraje.

 

 

ESCENA 95.

 

En el salón de la casa de Delaney. Escena Interior. Noche.

 

Delaney, después de recordar lo sucedido durante el entierro de su hermano pequeño, observa atentamente el dibujo que le ella le entregó. Se levanta, caminando unos pasos hacia la chimenea, colocándose frente a ella. Tras unos segundos, lanza la cartulina a sus llamas, observando con lágrimas en sus ojos cómo ésta se va quemando poco a poco. Entonces, a su espalda, escucha la voz de alguien.

 

SEAN

 

Una vez usted dijo algo.

 

El anciano se gira rápidamente, observando a Sean, el cual esta dispuesto en el umbral de la puerta de entrada al salón. Delaney retrocede mientras que el chico camina ahora unos pasos hasta colocarse junto al sillón donde el viejo se sentó anteriormente.

DELANEY

 

¿Cómo ha entrado usted aquí?

 

SEAN

 

Fue hace mucho tiempo: "...No puede ser que haya alguien como tú en este mundo. Alguien realmente libre..." ¿Lo recuerda?

 

El rostro del anciano, al escuchar las palabras del chico, se llena de asombro.

 

 

DELANEY

 

¿Qué quiere de mí?

 

SEAN

 

Fue una afirmación del todo errónea

(da unos pasos ahora hacia la chimenea, observando cómo las llamas terminan de devorar lo que queda de cartulina.)

Ha vuelto a defraudarla. De todos aquellos a los que ella visitó, usted era el más indicado para comprender lo que había creado.

 

DELANEY

 

Quiero hacerle una pregunta antes de que haga lo que haya venido a hacer.

 

SEAN

 

Usted dirá.

 

DELANEY

 

¿Ella quiso que él muriera?

 

SEAN

 

Fue usted quién quiso que su hermano muriera. Usted sostenía el arma y usted disparó. Ella solo es una espectadora, una caminante que se limita a observar todo lo que se mueve a su alrededor, permaneciendo siempre en las sombras, en un segundo plano, dejando constancia a través de sus dibujos de que ha estado allí

(camina por el salón.)

Su viaje a Washington no fue fortuito, al igual que no es fortuito ninguno de los pasos que ella toma. Le había escogido. Por eso la pudo ver. Ella le entregó uno de sus dibujos por tres motivos: para explicarle lo que había creado, el por qué tomó la decisión de crearlo y para que diese su consentimiento de unirse a él. Pero ella sentía que a usted le estaba reservado un lugar de mayor relevancia que el de todos aquellos a los que había visitado hasta ese momento. Al escucharle, no tuvo más dudas. Por eso ella rompió su regla de no permanecer más de un día en el mismo lugar. Lo hizo por usted. Acudió al día siguiente a la fiesta para que supiera que no solamente quería que se uniera a su proyecto sino que, además, deseaba que estuviera a su lado. Pero la rechazaste. Ella se mostró ante usted en todo su esplendor, tal y como realmente es, para que viera de lo que es capaz, para convencerle de que aceptase. Un último intento se produjo unas semanas después. Pero la ha vuelto a rechazar. Y le puedo asegurar que no habrá una tercera.

 

DELANEY

 

Tenía miedo.

 

SEAN

 

Miedo de qué.

 

DELANEY

 

De aceptar que existiera alguien que no estaba preso de las cadenas de lo vulgar y lo cotidiano. Alguien que pudiera elevarse por encima de todo ello, posando sus pies con agilidad sobre nuestras cabezas, viéndonos como despojos de un mundo al que la vida se le está escapando a cada segundo. ¿Por qué solo unos pocos elegidos podrían ser partícipes de lo que había creado? ¿Por qué solo unos pocos podrían escapar de la mediocridad que nos rodea?

 

SEAN

 

Ella lo quería así.

 

Sean mira la hora en un reloj de cuco colgado de la pared. Solamente faltan unos minutos para que den las 24:00 de la noche. Coge el atizador que esta dispuesto junto a la chimenea, caminando con él hacia el anciano, el cual cierra los ojos fuertemente, sabedor de lo que le espera.

 

 

ESCENA 96.

 

En una carretera. Escena exterior. Día.

 

Al día siguiente. Jueves, 25 de Septiembre de 1990. 10:30 de la mañana. El inicio de un nuevo día es latente. Los coches están aparcados en una carretera en la que hay un letrero en el que pone: Kansas 30 KM.

 

Mike, Leonard y Landry han salido de los coches y observan los extensos campos de cultivo en completo silencio.

 

LEONARD

 

Llevamos más de diez horas buscándolo. Hemos atravesado kilómetros y kilómetros de campos de cultivo sin que apareciese. ¿Estas seguro de qué este es el lugar?

 

MIKE

 

Nunca lo estoy. El desierto no surge cuando uno quiere. Lo único que se con certeza es que siempre aparece en cualquier lugar donde haya campos de cultivo: Ohio, el sudeste de Pennsylvania... pude que Kansas ahora.

 

LEONARD

 

Nunca en el mismo lugar donde lo viste por primera vez.

 

MIKE

 

Así es.

 

Leonard sonríe.

 

LEONARD

 

He estado recorriendo toda Carolina del Norte de cabo a rabo, esperando que... Nunca me dijiste donde se te apareció por primera vez. Pensé que Ohio sería el lugar donde siempre lo podrías encontrar.

 

MIKE

 

Ya ves que no.

 

Después de unos segundos, Mike se aleja de ellos, caminando hacia los maizales y adentrándose en ellos. Tras unos instantes, Leonard y Landry observan como éstos son sustituidos por el desierto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESCENA 97.

 

 

Después de caminar durante varios minutos, Leonard y Landry se detienen cuando observan que Mike esta dispuesto de espaldas, contemplando el inmenso desierto que tiene enfrente. Caminan unos pasos hasta colocarse a su lado.

 

LANDRY

 

¿Qué está ocurriendo?

 

MIKE

 

No sabría decirte.

 

Un ligero viento procedente de ningún lugar mueve los cabellos y las ropas de los tres. Después de unos segundos, un suave sonido se escucha a sus espaldas, el sonido de algo que brota del suelo. Landry intenta mirar hacia atrás pero Mike se lo impide al cogerla por el brazo. Las miradas de Leonard y Landry va adquiriendo con cada segundo que pasa un tono de mayor incertidumbre por lo que pueda estar pasando detrás de ellos. Por su parte, Mike parece estar más tranquilo y relajado. Entonces, la sombra de una persona se proyecta en la arena dispuesta en frente de ellos. Mike decide que ya ha llegado el momento de darse la vuelta, imitándole los demás. Los tres observan que la Chica del Cuaderno de Dibujo está de pie, de espaldas a ellos y sujetando su cuaderno. El viento se incrementa un poco más, moviendo con fuerza el vestido blanco de la joven. Mike camina unos pasos hacia ella. Leonard y Landry no se mueven de donde están. Mike se para a solo unos centímetros de la silla. Tras unos segundos, se sube en ella ante la atenta mirada de ambos. La Chica del Cuaderno de Dibujo se da la vuelta y observa a Mike. Ambos se miran a los ojos durante unos instantes. Entonces, ella le entrega el cuaderno. Mike lo acepta, sosteniéndolo en sus manos y mirando atentamente a la joven. Ella le sonríe. Acto seguido, Mike se la vuelta y baja de la silla. Al depositar sus dos pies en el suelo arenoso, se gira de nuevo para observarla. Ella esta colocada como un monolito imposible ahora de derribar, con su pelo negro moviéndose por el viento. Mike camina unos pasos hacia Leonard y Landry, sosteniendo el cuaderno en sus manos. Los tres vuelven a mirar el desierto, escuchándose ahora el sonido de una multitud de voces frente a ellos. Mike, Landry y Leonard observan cómo una línea de personas se divisa a los lejos. Personas de todas las edades, cuyos rostros ahora se pueden observar nítidamente. Los murmullos de la gente se incrementan con cada paso que avanzan, deteniéndose a unos cientos de metros de ellos tres. Leonard se da cuenta de que una de las personas del grupo, una chica joven, tiene un aspecto muy parecido al de la anciana que conoció en la granja. Se gira, mirando ahora hacia la silla de madera, observando que la Chica del Cuaderno de Dibujo ha desaparecido.

LEONARD

 

Se ha marchado, para siempre

 

Landry le da un beso en la mejilla. Mike se da la vuelta y camina hacia la multitud de personas que le esperan a solo unos cientos de metros. Leonard y Landry observan cómo se va alejando progresivamente hasta que desaparece al llegar a donde se encuentra el grupo. Los rayos de sol se concentran en las personas que hay alrededor, las cuales se evaporan también unos segundos después. Landry y Leonard lo observan todo sin inmutarse. Un fuerte viento surge de la nada mientras que el sol brilla a lo lejos con mucha más intensidad.

 

 

ESCENA 98.

 

En una calle de Washington. Escena exterior. Día.

 

11:30 de la mañana. Sean, un tanto aturdido, camina por la calle, parándose en cada banco o farola que encuentra para descansar unos instantes, llevándose su mano hacia la herida que tiene en la pierna. Los transeúntes que caminan a su lado le observan con mirada de temor. Da unos pasos más, derrumbándose en la acera, llevándose sus manos a la cabeza, gritando unas palabras y sollozando levemente.

 

SEAN

 

¡Lo he hecho! ¡Lo he hecho todo! ¿Por qué no me dejas recordar?

 

Entonces, Sean observa que viene un enorme camión por la carretera que tiene al lado. Se levanta deprisa, corre por la acera, adentrándose en la carretera y colocándose en medio. El camión está a punto de estamparse contra él pero, antes de que esto ocurra, Sandy aparece en escena, abalanzándose sobre él y apartándole de la carretera. Los dos caen al suelo.

 

SEAN

 

¡Sandy!

 

Sandy gatea por el suelo hacia Sean, al cual le coge la mano.

 

 

 

SANDY

 

Los recuerdos pasados no son importantes. Solo lo que nos ocurra a partir de este momento lo será. Créeme.

 

Sean le sonríe.

 

 

ESCENA 99.

 

En las Montañas Rocosas. Escena exterior. Día.

 

La Chica del Cuaderno de Dibujo camina lentamente por los verdes prados que se abren ante ella. Se agacha, rozando con sus manos la hierba del suelo. Se detiene a unos metros de un extenso bosque de coníferas. Mira hacia arriba, observando cómo vuela un águila de cabeza blanca que surca el cielo. Tras esto, se introduce en el bosque, desapareciendo en él.

 

 

FIN.

 

 

 

 

 

 

En una calle de Washington.

 

Mike y Landry corren por una céntrica calle de la ciudad. Se detienen al llegar a una parada de autobús.

 

LANDRY

 

Ese hombre también la busca, Mike.

 

MIKE

 

Sí, lo se. No es ningún policía. Era del F.B.I..

 

LANDRY

 

¿Has encontrado a Sean?

 

MIKE

 

Sí.

 

LANDRY

 

Sabía que vendrías por mi.

 

 

ESCENA 69.

 

En la cocina de la casa de la granja

.

Escena interior. Día.

La anciana está preparando un poco de café en una vieja cafetera. Leonard camina alrededor de la cocina, mirando unas fotos colgadas de la pared en donde se la puede observar cuando era joven. En alguna de ellas aparece acompañado de un apuesto chico.

 

LEONARD

 

¿Es usted?

 

La anciana se gira y observa las fotos.

 

ANCIANA

 

Sí. El muchacho que está junto a mí es mi hermano John. Murió hace mucho tiempo, durante la II Guerra Mundial.

La cafetera empieza a silbar, por lo que la anciana la aparta del fuego y le sirve un poco a Leonard. Se sienta a la mesa. Leonard hace lo mismo.